El conflicto en Oriente Medio ha perturbado gravemente los flujos energéticos mundiales, dejando al descubierto profundas vulnerabilidades en la seguridad del combustible para aviones. “Esta crisis pone de relieve la urgente necesidad de fortalecer la resiliencia del combustible para aviones”, ha asegurado la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
El estrecho de Ormuz, que normalmente transporta alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo, se ha vuelto prácticamente intransitable debido a que el tráfico de petroleros se derrumbó en un 70-80%, lo que creó implicaciones inmediatas para productos refinados como el combustible para aviones, especialmente para regiones que dependen en gran medida del suministro del Golfo Pérsico.
Europa se encuentra entre los países más expuestos, con entre el 25% y el 30% de su demanda de combustible para aviones procedente del Golfo Pérsico. La repentina reducción de la capacidad de transporte marítimo y el fuerte aumento de las primas de seguros han reducido la disponibilidad, lo que ha impulsado considerablemente los precios del combustible para aviones y las primas de los productos, en medio de la creciente preocupación por la escasez de combustible.
La seguridad del combustible para aviones en Europa depende en gran medida de inventarios comerciales que suelen cubrir poco más de un mes de demanda. Al mismo tiempo, posibles proveedores alternativos como India y China enfrentan sus propias limitaciones, ya que el 84% del crudo que pasa por el Estrecho se destina a los mercados asiáticos, lo que limita la disponibilidad global del crudo necesario para el refinado de combustible para aviones. El aumento de las primas por riesgo de guerra y los largos desvíos a través del Cabo de Buena Esperanza incrementan aún más los costos y prolongan los plazos de entrega.
Esta crisis subraya la urgente necesidad de fortalecer la resiliencia del combustible para aviación mediante reservas estratégicas específicas, la diversificación del abastecimiento y una coordinación más estrecha entre gobiernos, aerolíneas y refinerías. La industria de la aviación, incapaz de sustituir el combustible para aviación a gran escala, sigue siendo la más afectada por la disrupción, lo que hace esencial la intervención política. A largo plazo, acelerar el desarrollo de combustible de aviación sostenible y reforzar la redundancia de la cadena de suministro serán fundamentales para reducir la exposición a impactos de esta magnitud, según asegura la IATA.











