Cepsa, Iberia, Iberia Express, Vueling y la Asociación Española de Biocircularidad (BIOCIRC) han presentado un informe estratégico que plantea 16 medidas clave para fomentar la producción y el consumo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) en España. Este combustible, que reduce significativamente las emisiones de CO2, se perfila como una pieza fundamental en la descarbonización del sector aéreo, y podría colocar a España a la vanguardia del turismo sostenible y la transición energética en Europa.
El informe, titulado ¿Cómo hacer de España el líder europeo de SAF? Hoja de ruta para acelerar la descarbonización del transporte aéreo, subraya la oportunidad que representa para la economía nacional el desarrollo de una industria SAF. Para su consolidación, se estima una inversión de 22.000 millones de euros en la construcción de plantas y la creación de 270.000 empleos hasta 2050. Además, su impacto en el PIB español podría alcanzar los 13.000 millones de euros solo por la construcción de las instalaciones, mientras que la operación de estas generaría otros 42.851 millones de euros.
El informe también destaca la necesidad de un marco regulatorio que garantice la seguridad de las inversiones y la sostenibilidad económica de la producción de SAF, cuyo coste es entre tres y cinco veces superior al del queroseno tradicional. Para asegurar el suministro futuro, se propone la construcción de varias plantas de biocombustible y combustible sintético, incluyendo tecnología avanzada como HEFA y AtJ (Alcohol to Jet).
Durante la presentación, Rosario Sánchez Grau, secretaria de Estado de Turismo, resaltó la importancia de esta iniciativa para la sostenibilidad y competitividad de la aviación española, mientras que Maarten Wetselaar, CEO de Cepsa, enfatizó el potencial de esta industria para crear empleo y promover la independencia energética del país. Asimismo, Marco Sansavini, presidente de Iberia, y Carolina Martinoli, CEO de Vueling, hicieron un llamado al Gobierno para impulsar una estrategia nacional de SAF, destacando su rol clave en la reindustrialización de España.
El informe aboga por una colaboración público-privada para superar los retos regulatorios y financieros que enfrenta el desarrollo de esta nueva industria. Entre las propuestas, destaca la creación de un fondo de 300 millones de euros anuales para financiar el desarrollo de plantas de producción y estimular el consumo de SAF.
España, con abundantes recursos renovables y capacidad industrial, se encuentra en una posición ideal para liderar el mercado del SAF. Sin embargo, otros países como Alemania y Reino Unido ya han implementado incentivos más ambiciosos para el desarrollo de esta tecnología. Si no se actúa con rapidez, España podría quedarse rezagada en esta carrera global por la sostenibilidad.










