Realizar lanzamientos con una alta frecuencia requiere un sistema integrado: uno que fabrique vehículos a gran escala, prepare las cargas útiles de los clientes de manera eficiente, respalde operaciones de lanzamiento fiables y devuelva rápidamente al servicio los propulsores reutilizables. “Estamos construyendo ese sistema aquí en Florida”, indica Ian Richardson, vicepresidente de Operaciones de Blue Origin.
Blue Origin ha invertido más de 3.000 millones de dólares en instalaciones e infraestructura en todo el estado. Actualmente, más de 5.000 empleados y 500 proveedores de Florida respaldan su labor. Su infraestructura de fabricación y operaciones se ha más que duplicado en los últimos años, abarcando ahora más de 20 centros en los condados de Brevard y Orange. Blue Origin es la única empresa (y el mayor empleador) que fabrica, lanza y reacondiciona cohetes en la Costa Espacial (Space Coast).
Estas inversiones se centran en un único objetivo: desarrollar la capacidad necesaria para realizar más misiones, de forma más fiable y eficiente. De cara al futuro, esta infraestructura está diseñada para permitir múltiples vuelos por semana para finales de la década.
En Rocket Park -su complejo de fabricación de uno 127.000 metros cuadrados cerca del Centro Espacial Kennedy de la Nasa-, sus equipos están desarrollando las capacidades de producción necesarias para el aumento en la frecuencia de vuelos del cohete New Glenn. Su ampliación de 330 millones de dólares, actualmente en curso, servirá para la fabricación de la segunda etapa del New Glenn. Una vez completada en el verano de 2027, permitirá una producción anual de hasta 150 etapas superiores.
“Estamos invirtiendo en herramientas automatizadas para el mecanizado, la soldadura, la manipulación de materiales y la inspección, lo que permite que la producción sea más consistente y repetible. Estos sistemas ayudan a nuestros equipos a detectar problemas con mayor antelación y a centrar su experiencia en las tareas de mayor valor”, añade Richardson.
“Asimismo, hemos realizado inversiones adicionales en la preparación de carenados, procesos químicos, utillaje y almacenamiento, todo ello con un mismo objetivo: garantizar un flujo constante de componentes a través de la cadena de producción, dejándolos listos para su integración”.
“Nuestras inversiones también nos brindan la capacidad de gestionar materias primas y fabricar internamente la gran mayoría de nuestros componentes, sistemas y productos. Esto, sumado a nuestra red de proveedores externos, crea una cadena de suministro resiliente y ágil, diseñada para mantener nuestras fábricas abastecidas a medida que incrementamos nuestro ritmo de producción”, concluye el vicepresidente de Blue Origin.











