El 29 de agosto de 2024, Blue Origin logró un nuevo hito en la exploración espacial con el aterrizaje de su cohete New Shepard, marcando la finalización de la misión tripulada NS-26. Este vuelo, el octavo con tripulación humana de la compañía, despegó desde el sitio de lanzamiento en West Texas, tras la confirmación de las condiciones favorables para el lanzamiento.
Momentos después del despegue, la cápsula de la tripulación se separó del propulsor, lo que permitió a los astronautas a bordo experimentar la ingravidez durante unos minutos, alcanzando el apogeo del vuelo. Poco después, la cápsula comenzó su descenso de regreso a la Tierra, concluyendo con un aterrizaje suave y seguro, mientras el cohete impulsor también regresaba exitosamente a la superficie.
La tripulación está compuesta por Nicolina Elrick, Rob Ferl, Eugene Grin, el Dr. Eiman Jahangir, Karsen Kitchen y Ephraim Rabin. Entre ellos, Karsen Kitchen hará historia al convertirse en la mujer más joven en cruzar la línea de Kármán, el límite que define el comienzo del espacio exterior.
Rob Ferl, un investigador financiado por la Nasa, se destacará como el primer científico en realizar un experimento en el espacio como parte de una tripulación comercial suborbital. El objetivo de su experimento es entender cómo los genes de las plantas responden a las transiciones hacia y desde la microgravedad, un conocimiento crucial para el futuro de la biología espacial y la exploración humana de larga duración. Durante el vuelo, Ferl activará un dispositivo llamado Kennedy Space Center Fixation Tube (KFT), que tomará una instantánea de la actividad genética de una planta de Arabidopsis thaliana en el momento exacto de la transición a la microgravedad. Este «fijador» permitirá a los investigadores analizar posteriormente cómo las condiciones del espacio afectan a los genes de las plantas. Mientras Ferl trabaja en el espacio, su co-investigadora, Anna-Lisa Paul, seguirá sus pasos desde la Tierra, replicando los experimentos con tubos KFT idénticos en cuatro momentos específicos durante el vuelo.
La misión NS-26 no solo avanza en la investigación científica, sino que también subraya el compromiso de Blue Origin con el acceso comercial al espacio y la democratización de la exploración espacial. La compañía sigue ampliando los límites de lo que es posible, permitiendo a personas de diversos orígenes y profesiones participar en vuelos espaciales históricos.











