La industria europea de drones quiere dar un salto en su actividad comercial y se ha fijado una meta ambiciosa: alcanzar los cinco millones de vuelos comerciales rutinarios diarios más allá del alcance visual del piloto (BVLOS, por sus siglas en inglés) en 2030. ECUAS Drones, asociación del sector en España, respalda esta propuesta, que se trasladará a las instituciones europeas a través de JEDA (Joint European Drone Associations) durante la Cumbre Europea de Drones 2026, prevista para los días 9 y 10 de noviembre en Bruselas.
El sector considera que alcanzar ese volumen de operaciones requiere algo más que un marco regulatorio común. La revisión de la Estrategia de Drones 2.0, elaborada en 2022, debería servir para impulsar el despliegue comercial de esta tecnología, con más operaciones, autorizaciones más rápidas y menos obstáculos para trabajar en distintos Estados miembros. El objetivo, por tanto, no es sumar nuevas normas, sino facilitar que las empresas puedan desarrollar servicios y convertirlos en actividades económicas recurrentes.
Las operaciones BVLOS permiten que un dron vuele sin que el piloto mantenga contacto visual directo con la aeronave. Esta capacidad resulta especialmente relevante para la inspección de infraestructuras, la logística, la vigilancia de grandes superficies y la atención de emergencias. Su extensión permitiría que muchas operaciones que hoy se realizan de forma puntual evolucionen hacia servicios industriales habituales y económicamente viables.
La iniciativa parte de una propuesta conjunta de JEDA, Alliance for New Mobility Europe, Drone Alliance Europe y Global UTM Association. Las organizaciones defienden que la evolución del mercado se mida mediante indicadores concretos, entre ellos el número de vuelos, el tiempo necesario para poner en marcha nuevos servicios y la posibilidad de operar en diferentes países de la Unión Europea.
Menos barreras para operar en distintos países
Una de las principales dificultades que encuentra la industria son las diferencias en la aplicación de un marco regulatorio que, sobre el papel, es común. En determinados casos, estas divergencias obligan a repetir evaluaciones o a asumir requisitos adicionales al operar en otro país. Para evitarlo, las organizaciones reclaman un mayor reconocimiento de las autorizaciones equivalentes y una coordinación más estrecha entre las autoridades. La intención es acortar el camino entre la obtención de un permiso y el inicio efectivo de la actividad.
Otro de los aspectos que consideran prioritarios es avanzar en la visibilidad electrónica o e-conspicuity, una tecnología que permite identificar las aeronaves y conocer su posición en el espacio aéreo. También señalan la necesidad de acelerar el despliegue de U-space, el sistema europeo de gestión digital del tráfico de drones. En España ya se ha constituido un grupo de trabajo específico sobre visibilidad electrónica, encargado de elaborar una hoja de ruta tanto nacional como europea.
Además, el sector pide que las nuevas medidas vayan acompañadas de responsables definidos, calendarios, objetivos verificables y recursos suficientes. A su juicio, estos elementos son necesarios para que las iniciativas se traduzcan en avances concretos y permitan acompañar el crecimiento del mercado.
La presidenta de ECUAS Drones, Marta García, considera que Europa debe centrarse ahora en convertir el marco normativo desarrollado en actividad económica. “Europa ha hecho un enorme esfuerzo para construir un marco regulatorio común. Ahora necesitamos que ese marco permita volar más, poner en marcha nuevos servicios y hacer crecer a las empresas. Cinco millones de vuelos diarios en 2030 puede parecer una cifra muy ambiciosa, pero refleja la escala que necesita esta industria para convertirse en una actividad económica real y competitiva”, afirma.











