La colisión en vuelo de dos helicópteros en la ciudad brasileña de Río de Janeiro ha dejado al menos seis fallecidos y ha abierto una investigación para esclarecer las causas de uno de los accidentes aéreos más graves registrados recientemente en la zona.
El siniestro tuvo lugar en la mañana del domingo en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, situado en la zona oeste de la ciudad. Según informó el portavoz del Cuerpo de Bomberos, Fabio Contreiras, el accidente se produjo a las 08:59 horas, momento en el que ambas aeronaves colisionaron en pleno vuelo antes de precipitarse a tierra.
Los equipos de emergencia localizaron inicialmente cinco cuerpos en una de las aeronaves accidentadas. Posteriormente hallaron una sexta víctima en el segundo helicóptero, que cayó aproximadamente a cien metros del lugar donde se encontraba el primero.
Tras el impacto contra el suelo, una de las aeronaves se incendió dentro de un aparcamiento privado perteneciente a una concesionaria de vehículos eléctricos. El fuego se propagó rápidamente y acabó afectando a alrededor de 20 automóviles estacionados en la zona. Los servicios de emergencia trabajaron durante varias horas para controlar las llamas y asegurar el área.
La violencia de la colisión provocó además que numerosos fragmentos de los helicópteros salieran despedidos hacia edificios residenciales y establecimientos comerciales cercanos. Según las autoridades municipales, la dispersión de restos alcanzó diferentes puntos del entorno urbano próximo al lugar del accidente.
El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Cavaliere, confirmó que el incendio quedó finalmente controlado, aunque los bomberos continuaron trabajando en la retirada de los restos de las aeronaves y de los vehículos dañados. También indicó que en uno de los helicópteros viajaban cinco personas, incluido el piloto, mientras que la segunda aeronave estaba ocupada únicamente por su piloto.
De acuerdo con la información facilitada por el alcalde, entre los ocupantes de uno de los aparatos se encontraba al menos una persona de nacionalidad extranjera, aunque no se han revelado más detalles sobre su identidad. Tampoco se han hecho públicas por el momento las identidades del resto de víctimas.
Las autoridades locales señalaron igualmente que ambos pilotos contaban con una amplia experiencia profesional y desarrollaban labores como instructores de aviación. Según la información disponible, los helicópteros realizaban vuelos de traslado con destino a Angra dos Reis, en la Costa Verde, y a la región serrana del estado de Río de Janeiro.
Las circunstancias exactas que provocaron la colisión todavía no han sido determinadas. El área donde ocurrió el accidente dispone de numerosas cámaras de seguridad y las grabaciones están siendo recopiladas para su análisis por parte de los investigadores.
La investigación ha sido asumida por el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa), organismo dependiente de la Fuerza Aérea Brasileña, que deberá determinar las causas del choque y reconstruir la secuencia de acontecimientos que condujo al accidente.
Mientras avanzan las pesquisas, el accidente ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad de las operaciones de helicópteros en áreas urbanas densamente pobladas, especialmente en una ciudad como Río de Janeiro, donde este tipo de aeronaves son utilizadas con frecuencia para desplazamientos regionales y servicios de transporte privado.











