El Ejército de Estados Unidos ha adjudicado a Boeing un contrato por valor de 324 millones de dólares para la adquisición de seis helicópteros CH-47F Block II Chinook, en el marco de su estrategia de modernización y despliegue acelerado de capacidades críticas.
Este nuevo pedido eleva a 24 el número total de aeronaves CH-47F Block II bajo contrato, consolidando el papel de este modelo como plataforma clave para operaciones logísticas en entornos complejos. El acuerdo correspondiente al lote 6 se suma a otras dos adjudicaciones realizadas el pasado año, incluida la primera vinculada a la decisión de despliegue rápido (Rapid Fielding) del Ejército estadounidense.
Según explicó Heather McBryan, vicepresidenta y responsable del programa de carga de Boeing Defense, Space & Security, la continuidad en los contratos refleja la confianza del Ejército en esta plataforma para operar en escenarios exigentes. En este sentido, destacó que el Block II proporciona mayor alcance operativo, reabastecimiento más rápido y una protección reforzada para las fuerzas desplegadas en entornos austeros y contestados.
Hasta la fecha, Boeing ha entregado seis unidades de producción del CH-47F Block II al Ejército. La previsión es que la primera unidad equipada con esta versión entre en servicio no más tarde de mediados de 2028, tras la entrega de los aparatos correspondientes al lote 3.
El CH-47F Block II incorpora mejoras significativas respecto a versiones anteriores. Entre ellas, un sistema de transmisión y una estructura reforzados que incrementan en 4.000 libras el peso máximo al despegue, lo que se traduce en una mayor capacidad de carga. Además, introduce modificaciones en el sistema de combustible que amplían el radio de misión para prácticamente todas las configuraciones de carga útil.
A estas capacidades se suman mejoras en sostenimiento y mantenimiento, así como la posibilidad de integrar futuras actualizaciones de forma eficiente, lo que refuerza la vida útil de la plataforma y su adaptabilidad a nuevos requisitos operativos.
El contrato se enmarca en la estrategia del Ejército estadounidense de acelerar la disponibilidad de equipos críticos, al tiempo que moderniza su flota para responder a los desafíos operativos actuales y futuros.











