La compañía madrileña Orbital Paradigm y la francesa Comat han firmado un memorando de entendimiento (MoU) para analizar el desarrollo de futuros servicios de lanzamiento y retorno a Tierra de cargas biológicas en microgravedad. El acuerdo contempla posibles misiones a partir de 2028, incluyendo el transporte del laboratorio biológico autónomo de nueva generación que Comat está desarrollando para el escenario posterior a la Estación Espacial Internacional (ISS).
La iniciativa busca responder a una necesidad creciente en el ámbito de la biología espacial: disponer de sistemas capaces no solo de operar experimentos en órbita, sino también de garantizar el retorno seguro de muestras a la Tierra o, en su caso, facilitar el análisis de datos en el propio entorno orbital.
Comat aporta una trayectoria consolidada en el desarrollo de equipos científicos para microgravedad. Desde 1977, la compañía ha diseñado hardware biológico para el espacio, incluyendo cargas útiles para la estación MIR y la cápsula FOTON. Posteriormente, desarrolló el incubador biológico KUBIK para la Agencia Espacial Europea, con más de 60 experimentos realizados a bordo de la ISS desde 2004.
En la actualidad, junto a Kayser Italia, trabaja en el desarrollo de MARIN, un laboratorio orbital de nueva generación respaldado por la ESA, cuyo primer lanzamiento está previsto a partir de 2028.
Por su parte, Orbital Paradigm centra su actividad en el desarrollo de vehículos reutilizables capaces de transportar materiales sensibles al espacio y retornarlos a la Tierra. La compañía lanzó en enero de 2026 su primera cápsula, KID, que, pese a una anomalía en el lanzador, logró sobrevivir a una reentrada extrema, alcanzando 28G y Mach 20, y transmitir 190 segundos de datos.
La firma madrileña tiene previsto realizar una segunda misión a principios de 2027 con una cápsula de mayor tamaño, que incluirá un intento de recuperación. Estas misiones forman parte del desarrollo de Kestrel, su cápsula reutilizable orientada al transporte regular y retorno de cargas sensibles, con el objetivo de alcanzar operaciones recurrentes a comienzos de la década de 2030.
En este contexto, la colaboración con Comat permitirá alinear el diseño de estos sistemas de transporte con las necesidades específicas del mercado de la microgravedad, especialmente en lo relativo a la manipulación de experimentos biológicos y el retorno de muestras.
Preparando la era post-ISS
El acuerdo se sitúa en un momento de transición para la investigación en órbita, marcado por la evolución hacia nuevas plataformas y laboratorios autónomos. El desarrollo de MARIN representa, según Comat, un avance significativo en la biología orbital, diseñado para responder a los retos del periodo posterior a la ISS.
La colaboración con Orbital Paradigm se centra en uno de los eslabones críticos de esta cadena: la capacidad de retorno fiable y reutilizable para experimentos sensibles, un elemento clave para garantizar que los resultados obtenidos en microgravedad puedan ser analizados y aprovechados en la Tierra.
El memorando de entendimiento establece una base de trabajo para definir parámetros de misión, calendarios y posibles servicios conjuntos. Ambas compañías explorarán así la viabilidad técnica y operativa de estas soluciones, en un segmento que combina transporte espacial, biotecnología y servicios de retorno.
Con este acuerdo, Orbital Paradigm y Comat avanzan en la configuración de un ecosistema orientado a la investigación en microgravedad más allá de la ISS, en el que la integración entre plataformas orbitales y capacidades de transporte será determinante.










