Una colaboración entre la Nasa y la pequeña empresa Aloft Sensing ha dado lugar a un nuevo sistema de radar compacto que promete transformar la observación de los sistemas dinámicos de la Tierra desde plataformas HALE (High Altitude Long Endurance) y, potencialmente, desde vehículos espaciales.
El proyecto, denominado HALE InSAR, ha desarrollado un radar interferométrico de apertura sintética (InSAR) capaz de medir deformaciones del terreno de apenas milímetros y perfiles topográficos con precisión centimétrica, todo desde un instrumento ligero que pesa menos de siete kilogramos y consume menos de 300 vatios.
Entre sus características distintivas, HALE InSAR incorpora una antena en fase plana que permite orientar el haz electrónicamente sin necesidad de componentes pesados, y algoritmos avanzados de posicionamiento que eliminan la dependencia de GPS. Esta combinación asegura mediciones de alta resolución en entornos donde las señales GPS son poco fiables, aumentando su utilidad para misiones científicas y aplicaciones de seguridad nacional.
Según Lauren Wye, CEO de Aloft Sensing y responsable principal del proyecto, “es un nivel de sensibilidad que los radares tradicionales no podían alcanzar sin ser voluminosos y costosos”. Por su parte, Brian Pollard, ingeniero jefe y co-investigador, destaca la importancia de la localización precisa para crear datos fiables de deformación y topografía.
Validación en vuelo y próximos pasos
El radar compacto ya ha sido probado exitosamente en globos estratosféricos y un dirigible a 20 km de altura. Los próximos ensayos se realizarán en aviones HALE de ala fija, con la posibilidad de que futuras versiones del instrumento se integren en satélites en órbita baja.
El radar HALE InSAR aprovecha tecnologías desarrolladas por Nasa a través de los programas Instrument Incubation Program (IIP) y Decadal Survey Incubation (DSI), incluyendo una antena electrónicamente direccionable y un transceptor definido por software. Esto permite, por ejemplo, obtener imágenes SAR simultáneas hacia la izquierda y la derecha del instrumento, optimizando la cobertura sin añadir peso extra.
La instrumentación compacta permitirá a los investigadores detectar cambios geológicos antes de fenómenos como erupciones volcánicas o deshielos, ofreciendo un potencial de alerta temprana. Además, los datos recopilados tienen aplicaciones duales, civiles y militares, y demuestran cómo un pequeño satélite o plataforma suborbital puede entregar mediciones de alta calidad con un coste y tamaño reducidos.
Lauren Wye subraya que el apoyo de Nasa ha sido crucial para transformar un prototipo en un instrumento probado asegurando que “el beneficio para la ciencia y las aplicaciones civiles es enorme y también estamos viendo un interés significativo por parte de sectores militares a medida que la tecnología madura”.
Con este desarrollo, HALE InSAR se posiciona como un ejemplo destacado del potencial de los radares compactos para la observación terrestre desde plataformas de gran autonomía, y abre la puerta a futuras aplicaciones en misiones suborbitales y espaciales.











