En los pasados meses mayo y junio, investigadores de la Nasa probaron un modelo de ala de dos metros en el túnel de viento subsónico de 4,3 x 6,7 metros del Centro de Investigación Langley de la Nasa en Hampton, Virginia. El equipo recopiló datos sobre interacciones cruciales entre la hélice y el ala a lo largo de varias semanas.
El ala está equipada con más de 700 sensores diseñados para medir la distribución de la presión, junto con otras herramientas para ayudar a los investigadores a recopilar datos de las interacciones entre el ala y la hélice. Los sensores en cada eje motor-hélice miden las fuerzas que actúan sobre los componentes de forma independiente.
El modelo se montó en una plataforma giratoria dentro del túnel de viento, lo que permitió al equipo recopilar datos con diferentes ángulos de inclinación de las alas, posiciones de los flaps y velocidades de rotación. El equipo también varió la velocidad del viento en el túnel y ajustó la posición relativa de las hélices.
Los investigadores recopilaron datos relevantes sobre las condiciones de crucero, vuelo estacionario y transición para aeronaves de movilidad aérea avanzada.
La industria de la movilidad aérea avanzada trabaja actualmente en la producción de aeronaves innovadoras, desde taxis aéreos hasta drones de carga autónomos. Todos estos diseños requerirán pruebas exhaustivas. Por ello, la Nasa trabaja para darles ventaja mediante el estudio de un modelo especial de ala. El ala es un modelo a escala de un diseño utilizado en un tipo de aeronave llamada «ala basculante», que puede balancear sus alas y rotores de vertical a horizontal. Esto permite que la aeronave despegue, planee y aterrice como un helicóptero, o vuele como un avión de ala fija. Este diseño ofrece versatilidad en diversos entornos operativos.
Varias empresas están trabajando en alas basculantes, pero la investigación de la Nasa sobre el ala a escala también tendrá impacto en casi todos los tipos de diseños de aeronaves de movilidad aérea avanzada.
“La investigación de la Nasa que apoya la movilidad aérea avanzada demuestra el compromiso de la agencia con esta industria en rápido crecimiento”, afirmó Brandon Litherland, investigador principal de la prueba en el Centro de Investigación Langley de la Nasa en Hampton, Virginia. “Las mejoras en las herramientas en estas áreas mejorarán considerablemente nuestra capacidad para predecir con precisión el rendimiento de las nuevas aeronaves de movilidad aérea avanzada, lo que respalda la adopción de diseños prometedores. La confianza que nos brindan las pruebas nos permite identificar condiciones operativas seguras para estas nuevas aeronaves”.
Este trabajo es administrado por el proyecto Revolutionary Vertical Lift Technology bajo el Programa de Vehículos Aéreos Avanzados de la Nasa en apoyo de la misión de Movilidad Aérea Avanzada de la Nasa, que busca entregar datos para guiar el desarrollo de la industria de taxis aéreos y drones eléctricos.
“Esta prueba de ala basculante proporciona una base de datos única para validar la próxima generación de herramientas de diseño para su uso por parte de la comunidad de movilidad aérea avanzada en general”, afirmó Norm Schaeffler, director de pruebas, con sede en Langley. “Contar con herramientas de diseño validadas para una amplia gama de aeronaves acelerará los futuros ciclos de diseño y permitirá tomar decisiones informadas sobre el rendimiento aerodinámico y acústico”.











