El cohete Starship de SpaceX, el objeto volador más grande jamás construido y que seguirá creciendo, vuelve a volar el próximo mes, tal como ha recordado Elon Musk el pasado fin de semana en su cuenta de la red social X.
Ya a finales de enero, el fundador de la empresa aeroespacial Spacex y creador del cohete Starship anunció que la duodécima prueba de vuelo de Starship sería lanzada en seis semanas, lo que coincide con el anuncio hecho ahora.
No es, pues, un recordatorio casual, sino una actualización del calendario real de la próxima prueba. Tras los fallos registrados en pruebas anteriores, el Starship ha mostrado mejoras significativas en la separación de etapas y alcanzar el espacio en múltiples ocasiones, incluyendo el décimo vuelo exitoso de prueba.
El desarrollo y la producción en Starbase (Texas) se mantiene a un ritmo acelerado, con el objetivo de construir cientos de naves. A pesar de los fallos técnicos (fugas de combustible, pérdida de motores en reentrada), el objetivo sigue siendo usar el Starship para la colonización de Marte y el programa Artemisa de la Nasa.
SpaceX tiene previsto que su cohete Starship vuelva a volar a principios del próximo mes de marzo de 2026, específicamente se prevé el vuelo de prueba 12 (IFT-12) alrededor de esa fecha, tras preparaciones intensivas en Starbase, que incluyen la integración de motores Raptor versión 3 y mejoras estructurales en el propulsor y la nave.
A mediados del pasado mes de octubre, la empresa aeroespacial norteamericana lanzó al espacio desde Starbase, la undécima prueba de vuelo de Starship de segunda generación a bordo del cohete Super Heavy de primera generación. Este fue el último lanzamiento desde la configuración actual de la Plataforma 1. Se cumplieron todos los objetivos principales de la prueba de vuelo, lo que proporcionó datos valiosos mientras se prepara la actual generación de Starship y Super Heavy.
SpaceX trabaja bajo un contrato de precio fijo con la Nasa, lo que garantiza que la compañía sólo reciba pagos tras la finalización exitosa de los hitos de progreso, y que los contribuyentes estadounidenses no tengan que asumir costes adicionales para la empresa. SpaceX proporciona información valiosa a la Nasa en cada etapa del proceso de desarrollo en ambas líneas, incluyendo el acceso a datos de vuelo de misiones no financiadas bajo el contrato HLS.
Ambas vías son necesarias y posibles gracias a las importantes inversiones propias de SpaceX para permitir la producción, el lanzamiento y las pruebas a gran escala de Starship para misiones a la Luna y otros fines.











