Investigadores de la Nasa y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) probaron recientemente un modelo a escala del avión experimental X-59 en un túnel de viento supersónico ubicado en Chofu, Japón, para evaluar el ruido audible debajo de la aeronave. La prueba fue un hito importante para el X-59 de la Nasa, único en su tipo, que está diseñado para volar más rápido que la velocidad del sonido sin causar un fuerte estallido sónico.
Cuando el X-59 vuela, el sonido debajo de él (resultado de su firma de presión) será un factor crítico para lo que la gente oiga en tierra. El X-59 mide 30 metros de largo y nueve metros de envergadura. El túnel de viento de la JAXA, en cambio, mide poco más de 90 metros de largo por 90 de ancho. Así pues, los investigadores utilizaron un modelo a escala de tan solo el 1,62% del avión real (unos 48 centímetros de punta a cola). Lo expusieron a condiciones que imitaban la velocidad de crucero supersónica prevista para el avión X, de Mach 1,4, o aproximadamente 1.500 kilómetros/hora.
La serie de pruebas realizadas en JAXA permitió a los investigadores de la Nasa recopilar datos experimentales críticos para compararlos con sus predicciones derivadas a través del modelado de dinámica de fluidos computacional, que incluyen cómo fluirá el aire alrededor de la aeronave. Esta fue la tercera ronda de pruebas en túnel de viento para el modelo X-59, tras una prueba anterior en JAXA y en el Centro de Investigación Glenn de la Nasa en Ohio.
Los datos ayudarán a los investigadores a comprender el nivel de ruido que crearán las ondas de choque que el X-59 produce a velocidades supersónicas. Las ondas de choque de los aviones supersónicos tradicionales suelen fusionarse, produciendo un fuerte estallido sónico. El diseño único del X-59 impide que las ondas de choque se fusionen, lo que produce un estallido sónico más silencioso.
El X-59 fue construido en Palmdale, California, por el contratista Lockheed Martin Skunk Works y está siendo sometido a las pruebas finales en tierra en camino a su histórico primer vuelo este año. La misión Questst de la Nasa busca cambiar el futuro de los viajes supersónicos silenciosos con el X-59. Esta aeronave experimental permite al equipo de Questst recopilar información del público sobre los niveles de ruido aceptables para vuelos supersónicos silenciosos.
Gracias al desarrollo del X-59 por parte de Quesst, la Nasa proporcionará herramientas de diseño y tecnología para aviones supersónicos silenciosos que alcanzarán las altas velocidades deseadas por los operadores comerciales sin crear perturbaciones a las personas en tierra.











