Más de 6.500 satélites de observación de la Tierra (EO) podrían ser lanzados hasta 2035, generando unos ingresos de 155.900 millones de dólares para el sector de fabricación de satélites, según la última edición del informe Earth Observation Satellite Systems de Novaspace.
El crecimiento estará impulsado en buena medida por la demanda de los gobiernos de capacidades soberanas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), en un contexto en el que los operadores comerciales adquieren un papel cada vez más relevante como socios para proporcionar estos servicios.
“Las reglas del juego están cambiando”, señala Federico Banfi, consultor de Novaspace. Según explica, los usuarios de defensa requieren cada vez más un acceso soberano a las capacidades de observación de la Tierra, mientras que los operadores comerciales se están convirtiendo en socios esenciales para proporcionarlas. Este cambio está transformando la arquitectura de las constelaciones, las estrategias de sensores y el conjunto del mercado de observación de la Tierra.
De la resolución a la frecuencia de observación
Tradicionalmente, el rendimiento de los sistemas de observación de la Tierra se medía principalmente por la resolución de las imágenes. Sin embargo, las necesidades de los usuarios de defensa están evolucionando hacia otros factores, como la frecuencia de revisita, la persistencia y la capacidad de cubrir grandes superficies.
La prioridad es disponer de capacidades que permitan mantener una vigilancia continua y acelerar la toma de decisiones. Esta evolución está favoreciendo el desarrollo de constelaciones de mayor tamaño y arquitecturas de sensores más diversas.
En paralelo, se está acelerando la adopción de constelaciones multisensor que combinan cargas útiles de radar de apertura sintética (SAR), sensores ópticos y sistemas de radiofrecuencia (RF). La integración de estas fuentes de información complementarias permite proporcionar capacidades de observación más completas y resistentes, al tiempo que responde a unas exigencias crecientes en el ámbito de la defensa.
Mayor peso de los sensores y las cargas útiles
El mercado también está avanzando hacia el denominado “modelo rascacielos” (Skyscraper Model), caracterizado por una mayor estandarización de las plataformas de los satélites. En este escenario, el valor se desplaza progresivamente hacia la integración de cargas útiles avanzadas y de múltiples capas de inteligencia.
A medida que las constelaciones de observación de la Tierra aumentan su tamaño y complejidad, también crece la necesidad de garantizar la interoperabilidad entre sistemas, la federación de capacidades y la gestión de flotas.











