La industria aeronáutica española encara 2026 con una agenda marcada por la captación y retención de talento, el impulso a la innovación y la necesidad de mantener su competitividad en un entorno global cada vez más exigente. Estas líneas estratégicas han centrado el debate de la jornada Aeronáutica 360: impulsando hoy la aviación de mañana, organizada por TEDAE en Madrid, que ha reunido a más de 120 representantes de empresas del sector, administraciones públicas y ámbitos académicos.
En la apertura del encuentro, el presidente de TEDAE, Ricardo Martí Fluxá, quiso comenzar con un recuerdo a las víctimas de los recientes accidentes ferroviarios y un llamamiento a la cooperación para evitar que se repitan este tipo de tragedias. A partir de ahí, situó a la aeronáutica civil como un pilar que va más allá de su aportación económica, destacando el papel de España como país con una industria reconocida internacionalmente por su fiabilidad, calidad y desarrollo tecnológico.
Martí Fluxá subrayó que el sector se encuentra en una encrucijada clave, en la que el crecimiento debe ser compatible con la sostenibilidad y donde la descarbonización del transporte aéreo plantea retos de gran complejidad técnica, industrial y financiera. En este contexto, defendió la necesidad de consolidar foros estables de diálogo entre industria e instituciones que permitan impulsar inversiones, fomentar vocaciones y fortalecer el capital humano del sector.
La visión de futuro de la industria fue desarrollada por Ricardo Rojas, vicepresidente de Aeronáutica de TEDAE y presidente de Aviones Comerciales de Airbus España, quien incidió en la importancia de anticiparse a los cambios tecnológicos. Según Rojas, la evolución histórica de la aviación demuestra que muchas capacidades emergentes, inicialmente marginales, acaban transformando profundamente el mercado cuando alcanzan la madurez industrial.
Desde el ámbito de la política científica e industrial, el director general del CDTI, José Moisés Martín Carretero, abordó el papel de la colaboración público-privada como elemento tractor del sector. A su juicio, la convergencia de ambiciones entre empresas y administraciones permitirá a España consolidar su posición en Europa y en la competencia internacional. Para ello, defendió programas con mayor ambición que se traduzcan en capacidades industriales, arraigo territorial, impulso a las pymes y soluciones tecnológicamente viables.
Los retos de la competitividad industrial fueron analizados en una primera mesa redonda en la que participaron directivos de compañías como Aciturri, Aernnova, ITP Aero e Inventia Kinetics. En el debate se identificaron como prioridades comunes la mejora de la competitividad global, el refuerzo de las capacidades tecnológicas y de seguridad, la continuidad del esfuerzo en descarbonización, la atracción de talento y la necesidad de atajar el absentismo laboral.
El talento volvió a ocupar un lugar central en el diálogo posterior sobre la evolución del transporte aéreo en España, protagonizado por Lucía Aránega, comandante verificadora de Iberia. Aránega puso el acento en la importancia de contar con referentes visibles en aviación, especialmente mujeres, para despertar nuevas vocaciones. Asimismo, apuntó a un crecimiento significativo del sector en los próximos años y a una demanda creciente de perfiles técnicos y de ingeniería, en un escenario donde la tecnología será clave sin sustituir el conocimiento y la experiencia humanos.
La gestión del talento, tanto joven como sénior, fue el eje de la segunda mesa redonda, en la que se abordaron cuestiones como la formación profesional dual, la relación entre empresa y sistema educativo y las dificultades para retener profesionales en un mercado con salarios menos competitivos que en otros países europeos. Los participantes coincidieron en la necesidad de reforzar las prácticas, mejorar la estabilidad laboral y hacer más atractivos los entornos de trabajo.
La dimensión geoestratégica del sector fue analizada por Florent Massou, COO de Airbus Commercial Aircraft, quien destacó que el contexto internacional ha cambiado de forma acelerada en las últimas dos décadas. En este escenario, defendió la importancia de que Europa mantenga su autonomía estratégica a través de la cooperación, la innovación y la capacidad de competir a escala global.
El programa se completó con un diálogo institucional sobre el retorno económico de la aeronáutica, en el que representantes de distintos ministerios pusieron en valor el compromiso con el aumento de la inversión en I+D+i y en formación, así como el papel de la cooperación europea y las alianzas público-privadas para sostener el liderazgo exportador del sector.
La jornada concluyó con una demostración práctica sobre el uso de la realidad virtual en la formación aeronáutica, a cargo de Virtualware, que ilustró el potencial de estas tecnologías en la capacitación de profesionales. En el cierre del evento, el presidente de TEDAE destacó que la aeronáutica civil española cuenta con bases sólidas y una ambición clara de futuro, apoyada en tres vectores fundamentales: sostenibilidad, fortaleza de la cadena de suministro y desarrollo del talento.











