El satélite PACE (Plankton, Aerosol, Cloud y Ocean Ecosystem) de la Nasa, conocido por medir pequeños organismos en el océano y partículas en la atmósfera, tiene una nueva capacidad: puede rastrear la contaminación por dióxido de nitrógeno. El dióxido de nitrógeno es un contaminante atmosférico nocivo producido por la quema de combustibles fósiles y madera. Este gas traza también puede reaccionar con la luz solar y el oxígeno para producir ozono troposférico, perjudicial para las personas, los animales y las plantas.
Los investigadores ahora pueden usar este nuevo producto para identificar fuentes de emisión tan pequeñas como una fábrica individual o la contaminación de un vehículo en corredores de carreteras específicos, apoyando los esfuerzos para reducir los riesgos para la salud, optimizar la planificación urbana y del transporte y proteger la productividad agrícola.
El instrumento PACE Ocean Color Instrument (OCI) mide un espectro continuo de luz, desde el ultravioleta, pasando por el visible, hasta el infrarrojo cercano. Al igual que los organismos oceánicos, el dióxido de nitrógeno posee una huella espectral única que el OCI puede detectar.
Para rastrear el dióxido de nitrógeno, los científicos aprovecharon las capacidades de otro satélite de observación terrestre. El Instrumento de Monitorización Troposférico (TROPOMI), a bordo del satélite Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea, monitoriza la calidad del aire y se especializa en mediciones como el dióxido de nitrógeno, pero con una resolución espacial menor que la de OCI. Utilizando los datos de TROPOMI, los científicos entrenaron a PACE para medir las cantidades de dióxido de nitrógeno, lo que permitió la monitorización de emisiones a escalas más precisas que otros conjuntos de datos satelitales.











