La visita oficial del Papa León XIV acabó en el aeropuerto de Los Rodeos Tenerife Norte como no estaba previsto. El Airbus 320 de Iberia, que debía despegar este viernes desde Tenerife con destino a Roma con el Pontífice y su séquito a bordo, registró un problema en uno de sus motores, por lo que el Rey de España, Felipe VI, ofreció al Papa el Falcon del Ejército del Aire y del Espacio en el que había viajado hasta la isla.
El regreso del Papa a Roma se vio alterado por una incidencia técnica en el Airbus A320 de Iberia que debía trasladarlo desde Tenerife. Tras embarcar y completar el protocolo de despedida, se detectó un problema que obligó a desembarcar al pontífice y a revisar la aeronave.
Posteriormente se informó de una avería relacionada con el arranque de uno de los motores, agravada por las condiciones de viento en el aeropuerto. Como la reparación no podía garantizar una salida inmediata, el Rey de España puso a disposición del Papa el avión Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire para que pudiera regresar a Roma.
El Papa tuvo que abandonar la aeronave después de haber embarcado. Finalmente, con más de dos horas de retraso sobre el horario previsto, regresó a Roma en el Falcon facilitado por el Rey. Fue un final inesperado para una visita que, por lo demás, se había desarrollado a plena satisfacción del Pontífice.











