La Comisión Europea ha dado luz verde al primer esquema de ayudas estatales en la Unión Europea destinado específicamente a fomentar el uso de combustible sostenible de aviación (SAF) en vuelos domésticos. La medida, promovida por el Gobierno de Dinamarca y dotada con un presupuesto de 36 millones de euros (equivalente a 268 millones de coronas danesas), tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector aéreo nacional mediante el apoyo directo al empleo de SAF en rutas interiores.
El programa estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2027 y contempla un diseño orientado a incentivar a las aerolíneas que operan en el país a utilizar SAF en trayectos nacionales. La iniciativa pretende asegurar al menos una ruta interior abastecida con un 40% de este tipo de combustible, un umbral que se sitúa cerca del límite técnico actual del 50% y muy por encima del mínimo del 2% establecido por el reglamento ReFuelEU Aviation para el mismo periodo.
La ayuda se articulará en forma de subvenciones directas abonadas mensualmente, destinadas a cubrir el sobrecoste del SAF frente al queroseno convencional. Este apoyo incluirá también costes asociados a la infraestructura aeroportuaria necesaria para su utilización. El nivel de la ayuda será definido mediante un proceso de licitación competitiva, con el objetivo de garantizar la eficiencia económica del programa. Además, el esquema contempla la operación de al menos 20 vuelos comerciales semanales propulsados con SAF en una o más rutas interiores.
Condiciones de compatibilidad
Para evitar duplicidades y asegurar la transparencia del mecanismo, el plan incluye restricciones que impiden compensaciones excesivas. De este modo, el SAF que reciba apoyo a través de este plan no podrá beneficiarse simultáneamente de otros incentivos vinculados al reglamento ReFuelEU ni del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (ETS). También se prohíbe el uso de combustibles sostenibles que ya hayan sido objeto de subvención por parte de Dinamarca, otros Estados miembros o terceros países.
El análisis de la Comisión se ha realizado a la luz del artículo 107(3)(c) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) y de las Directrices sobre ayudas estatales en materia de clima, protección medioambiental y energía (CEEAG). Según Bruselas, el plan danés es “necesario y apropiado” para contribuir a la reducción de emisiones en la aviación, en línea con los objetivos ambientales tanto nacionales como europeos.
Además, la Comisión considera que el programa genera un “efecto incentivador”, dado que, en ausencia de apoyo público, las aerolíneas no emplearían SAF en la misma proporción. Igualmente, estima que el impacto sobre la competencia y el comercio en el mercado interior será limitado, al tratarse de una ayuda proporcionada y ajustada al mínimo necesario gracias al procedimiento competitivo.
Dinamarca también ha asumido el compromiso de garantizar que la medida conlleve una reducción neta de emisiones de CO₂ y que no se limite a desplazar dichas emisiones entre sectores.
El plan aprobado se enmarca en las nuevas directrices CEEAG, adoptadas por la Comisión en 2022, que establecen un marco normativo flexible y orientado a facilitar el cumplimiento de los objetivos del Pacto Verde Europeo. Estas directrices proporcionan a los Estados miembros herramientas para apoyar la transición energética de forma selectiva y eficiente, manteniendo al mismo tiempo condiciones equitativas en el mercado comunitario.











