Bain & Company ha actualizado sus previsiones sobre la evolución del transporte aéreo mundial, con un escenario de crecimiento más moderado para los próximos años. La guerra en Irán y otros conflictos en Oriente Medio han elevado la incertidumbre sobre la demanda a corto y medio plazo y han llevado a la consultora a revisar a la baja sus estimaciones.
Según el nuevo análisis, el tráfico aéreo mundial alcanzará en 2030 aproximadamente el 129% de los niveles de 2019. Antes de la crisis en Oriente Medio, Bain situaba esa previsión en el 138%. La diferencia no responde a un desplome puntual, sino a la acumulación de varios años de crecimiento más lento.
La revisión también se refleja en las perspectivas para 2026. La demanda mundial, medida en pasajeros-kilómetro transportados (RPK), aumentaría este año un 1,76% respecto a 2025, muy por debajo del crecimiento interanual del 5,1% que la consultora estimaba antes del inicio de la guerra en Irán, en febrero. A este escenario se suma un contexto macroeconómico menos favorable: las previsiones de crecimiento mundial del Fondo Monetario Internacional se han revisado hasta el 3% en 2026 y alrededor del 3,1% en 2030.
Las tarifas suben, pero la demanda resiste
Una de las conclusiones del estudio es la resistencia que está mostrando el tráfico aéreo ante el encarecimiento de los billetes. Aunque las tarifas han aumentado en numerosos mercados, la respuesta de los pasajeros ha sido más moderada de lo que cabría esperar según los patrones históricos de sensibilidad al precio.
Este comportamiento está permitiendo a las aerolíneas elevar sus ingresos. Sin embargo, el incremento de los costes del combustible y de la operación sigue presionando los márgenes, por lo que la mejora de los ingresos no se traduce en un aumento proporcional de los beneficios.
La tendencia se aprecia en los principales mercados nacionales analizados por Bain. En 12 de los 15, el ingreso por pasajero-kilómetro (RRPK) ha aumentado. Es decir, los viajeros pagan más por cada unidad de distancia recorrida, mientras que la demanda mantiene, en términos generales, una evolución resistente. La consultora apunta que todavía está por ver si esta menor sensibilidad a los precios responde a las circunstancias actuales o refleja un cambio más duradero en el comportamiento de los pasajeros.
Europa, entre las regiones más afectadas
El ajuste de las previsiones no se distribuye por igual entre las distintas regiones. Europa figura entre las que experimentan un mayor deterioro de sus perspectivas. En los vuelos intrarregionales europeos, Bain reduce del 30% al 22% el crecimiento previsto de la demanda para 2030 respecto a los niveles de 2019.
A esta moderación se suma el impacto económico de la descarbonización. Los costes asociados a este proceso podrían restar unos siete puntos porcentuales al crecimiento de la demanda intraeuropea hasta 2030.
Norteamérica ofrece un contraste significativo. En sus rutas intrarregionales, las tarifas han subido alrededor de un 30%, mientras que la demanda apenas ha retrocedido cerca de un 2%. También se han registrado aumentos de precios de dos dígitos bajos en las conexiones entre Norteamérica y Europa y entre Norteamérica y Asia, con una respuesta relativamente limitada de los pasajeros.
Bain relaciona parte de estas diferencias con la distinta exposición de las aerolíneas a las variaciones del precio del combustible. Las compañías europeas suelen recurrir a coberturas para protegerse frente a esas subidas, mientras que las estadounidenses no lo hacen habitualmente y quedan más expuestas a los cambios en los costes energéticos. Por ello, el mercado norteamericano destaca tanto por el aumento de las tarifas como por la escasa reducción de los desplazamientos pese a ese encarecimiento.
España, con diferencias según los corredores
En el mercado español, uno de los datos destacados del análisis es la evolución del corredor España-Reino Unido. Se trata de uno de los pocos grandes mercados estudiados en los que el ingreso por pasajero-kilómetro disminuye en 2026. La caída prevista es del 6,1% respecto al año anterior. El dato contrasta con la tendencia general observada en los principales mercados, donde el ingreso por pasajero-kilómetro ha aumentado en la mayoría de los casos.
La consultora advierte, no obstante, de que sus estimaciones tienen limitaciones. El modelo parte de la hipótesis de que la demanda encontrará oferta disponible, algo que puede no cumplirse en determinadas rutas y durante periodos concretos. Además, puede no recoger por completo las alteraciones locales de capacidad provocadas por cierres de aeropuertos, restricciones en el suministro de combustible de aviación o reducciones preventivas de los programas de vuelos.
Las previsiones de Bain se extienden hasta 2040 e incorporan variables como el crecimiento económico, la evolución de la renta disponible y los costes del combustible. La consultora señala que el sector afronta un escenario cada vez más condicionado por los objetivos de sostenibilidad, las fuerzas del mercado y un entorno geopolítico multipolar.











