Aistech Space afronta una nueva etapa en su desarrollo marcada por el paso de una compañía centrada en la validación tecnológica a una organización orientada a la prestación de servicios y la generación de negocio a escala internacional. Así lo explica su consejero delegado, Carles Franquesa, en una entrevista en exclusiva para Actualidad Aeroespacial, quien sitúa 2026 como el año en el que la empresa comenzará a demostrar su capacidad para convertir su tecnología en un modelo sostenible.
Tras una década de evolución, la compañía catalana ha consolidado una base tecnológica propia en el ámbito de la observación de la Tierra, un proceso que no ha estado exento de dificultades. “Menospreciamos un poco la complejidad técnica de desarrollar internamente nuestra tecnología”, reconoce Franquesa, en referencia a los primeros años de desarrollo.
El recorrido de Aistech Space refleja una transición habitual en el ecosistema New Space europeo: de estructuras reducidas centradas en I+D a organizaciones que deben validar su propuesta en el mercado. En este contexto, la empresa ha pasado de lanzar satélites demostradores en 2018, 2019 y 2022, a preparar una fase en la que el foco se desplaza hacia la explotación comercial.
“Seguramente ha habido varios puntos intermedios”, apunta el CEO, aunque subraya que el verdadero cambio se produce ahora, cuando la compañía debe demostrar su capacidad para generar ingresos recurrentes y consolidar su base de clientes. Este giro se refleja también en la asignación de recursos. Si en etapas anteriores la inversión se destinaba mayoritariamente al desarrollo tecnológico, en los últimos ejercicios el esfuerzo se ha orientado hacia el despliegue comercial y la internacionalización.
Autonomía tecnológica como palanca competitiva
Uno de los pilares estratégicos de Aistech Space es el desarrollo interno de su tecnología. Esta decisión, que ha condicionado el ritmo de crecimiento de la compañía, se traduce en un mayor control sobre sus sistemas y en la posibilidad de adaptarlos a aplicaciones específicas. “Primero, un tema de autonomía y soberanía”, explica Franquesa. Esta capacidad permite a la empresa ajustar sus soluciones a las necesidades de cada cliente y posicionarse en un entorno donde la independencia tecnológica adquiere cada vez mayor relevancia.
La experiencia acumulada durante los últimos años ha permitido además identificar mejoras en elementos clave como el telescopio, base de su propuesta tecnológica, y avanzar hacia nuevas generaciones con mayores prestaciones.
El entorno en el que opera Aistech Space continúa dominado por el sector público. “Es un mercado muy B2G”, resume Franquesa, señalando el peso de las administraciones en ámbitos como la seguridad, la gestión de emergencias o la vigilancia de infraestructuras. Sin embargo, la compañía observa una apertura progresiva hacia el sector privado, con un interés creciente en industrias como la aseguradora o la financiera. Aun así, el directivo reconoce que este segmento se encuentra todavía en una fase de adopción más temprana.
A corto plazo, los factores geopolíticos seguirán desempeñando un papel determinante en la evolución de la demanda, especialmente en aplicaciones vinculadas a la seguridad e inteligencia.
Más allá de la captación de imágenes, el foco de Aistech Space se sitúa en la explotación del dato. En este ámbito, la inteligencia artificial se perfila como un elemento diferencial para reducir los tiempos de análisis y facilitar la toma de decisiones. La compañía trabaja en soluciones que permitan procesar información directamente a bordo de los satélites, generando alertas en tiempo real. Este enfoque resulta especialmente relevante en escenarios donde la rapidez de respuesta es crítica, como la detección de incendios o la monitorización de eventos en curso.
“Lo que hará será reducir estos tiempos de análisis y de toma de decisiones”, señala Franquesa, apuntando a una evolución del modelo desde la simple provisión de imágenes hacia servicios de alto valor añadido.
Retos industriales y dependencia de lanzadores
El crecimiento de Aistech Space también está condicionado por factores industriales, entre ellos la disponibilidad de servicios de lanzamiento. En la actualidad, la compañía trabaja principalmente con SpaceX, cuya capacidad le permite avanzar en sus planes, aunque introduce ciertas dependencias.
“Puede haber restricciones”, admite Franquesa, en referencia a posibles limitaciones logísticas o regulatorias. En este contexto, la aparición de alternativas europeas se percibe como una oportunidad para diversificar riesgos y reforzar la autonomía operativa.
El desarrollo de la compañía se apoya en un equipo que actualmente cuenta con 52 empleados y que podría alcanzar entre 70 y 80 personas a cierre de año, en función de la evolución del negocio. La captación y retención de talento se consolida como un factor clave en esta fase de crecimiento.
Paralelamente, Aistech Space intensifica su presencia en el mercado internacional, consciente de que la escala global es un requisito imprescindible en el sector espacial. Este proceso se ha visto reforzado por su integración en el programa Copernicus desde 2023, que ha aportado visibilidad y acceso a proyectos concretos.
Aistech Space encara así una etapa decisiva en la que deberá demostrar su capacidad para trasladar su conocimiento técnico al mercado. El paso de la validación a la explotación comercial, la evolución hacia servicios basados en datos y la consolidación de su posicionamiento internacional marcarán el rumbo de la compañía en los próximos años.
El ejercicio 2026, señalado por su consejero delegado como punto de inflexión, será el primer test de esta transición. En un sector con altas barreras de entrada y ciclos largos, la capacidad para ejecutar esta fase determinará su consolidación como actor relevante en el ecosistema espacial.
Puede leer la entrevista completa en la revista digital del mes de abril.











