La fortaleza del modelo en red de Aena y su papel como motor de conectividad y desarrollo económico centraron la intervención de Javier Marín, vicepresidente ejecutivo del gestor aeroportuario, durante el II AeroSpace Day organizado por el IESE Business School. En su participación, Marín puso el foco en los retos operativos e inversores a los que se enfrenta Aena en los próximos años, así como en la sostenibilidad económica de un sistema que se financia íntegramente con recursos propios.
Durante su intervención, Marín defendió el modelo de red de Aena, basado en principios de solidaridad y servicio público, como elemento clave para garantizar la viabilidad financiera del sistema aeroportuario español. Según explicó, la complementariedad entre aeropuertos grandes, medianos y pequeños reduce los riesgos financieros y permite acometer inversiones que, de manera individual, serían difíciles de abordar.
“La gestión de una red tan complementaria disminuye los riesgos financieros y nos permitirá obtener los recursos para llevar a cabo el plan de inversiones”, afirmó Marín, subrayando que muchos aeropuertos de tamaño medio y pequeño no podrían afrontar por sí solos las inversiones necesarias si no estuvieran integrados en el conjunto de la red.
Este enfoque permite, además, aprovechar sinergias y economías de escala y de alcance, de las que se benefician todas las infraestructuras aeroportuarias gestionadas por Aena.
Inversiones con fondos propios
El vicepresidente ejecutivo de Aena recordó que todas las inversiones realizadas por la compañía en las últimas décadas se han financiado con fondos propios generados por su actividad, sin recurrir a los Presupuestos Generales del Estado ni a financiación pública. Como ejemplo, Marín señaló que se cumplen 20 años desde la puesta en servicio de la Terminal 4, el edificio Satélite y dos de las cuatro pistas del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, infraestructuras que se ejecutaron gracias a la fortaleza financiera de Aena y a su capacidad de autofinanciación.
Esta solidez ha permitido dotar a los aeropuertos de la red de infraestructuras modernas y con capacidad suficiente para atender la demanda de los operadores aéreos.
De cara al futuro inmediato, Aena se adentra en una etapa especialmente exigente desde el punto de vista operativo. Marín advirtió de que la compañía deberá simultanear la ejecución de numerosas obras de gran envergadura con el mantenimiento de la plena actividad de los aeropuertos. “Hay que compatibilizar las obras con la calidad del servicio y, por supuesto y sin duda, con la seguridad”, afirmó, señalando que este contexto podría derivar en limitaciones de capacidad en algunos aeropuertos durante determinados periodos.
Tarifas aeroportuarias y sostenibilidad económica
Las tarifas aeroportuarias fueron otro de los ejes centrales de la intervención. Marín destacó que constituyen el elemento esencial para garantizar la sostenibilidad económica del sistema, permitiendo mantener los niveles de calidad y seguridad exigidos, así como financiar las inversiones necesarias.
Desde la entrada en vigor de la Ley 18/2014, las tarifas de Aena han registrado una bajada nominal del 6,84% entre 2015 y 2024, frente a un IPC acumulado del 24,39%. En términos reales, esto supone una reducción del 31,2% en ese periodo. Paralelamente, entre 2015 y 2024 se han invertido más de 4.735 millones de euros en el conjunto de los aeropuertos españoles.
En 2025, las tarifas aeroportuarias se mantuvieron congeladas en una media de 10,35 euros por pasajero. Para 2026, el Consejo de Administración de Aena estableció un Ingreso Máximo Anual Aplicable de 11,03 euros por pasajero, lo que representa un incremento de 68 céntimos respecto a 2025. De esta subida, 45 céntimos corresponden a atrasos no recuperados de 2024 y 17 céntimos a la revisión de precios ya reconocida por la CNMC.
Marín subrayó que este incremento es inferior al aplicado por otros operadores aeroportuarios europeos en los últimos años.
Según el vicepresidente ejecutivo de Aena, las tarifas del gestor español sitúan a sus aeropuertos entre los más competitivos de Europa, con costes de escala entre un 40% y un 50% inferiores a los de otros grandes aeropuertos turísticos y de conexión del entorno europeo.
A esta competitividad se suma una política de incentivos a las compañías aéreas orientada a fomentar la conectividad, con bonificaciones generales para toda la red y específicas para los aeropuertos de Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, aprobadas por ley y vinculadas a factores como la insularidad, la estacionalidad y los días valle.
El mayor plan inversor de las últimas décadas
Marín también se refirió a la propuesta de inversiones incluida en el DORA III (2027-2031), presentada por Aena en septiembre de 2025. El plan contempla una inversión total de 13.000 millones de euros, de los cuales cerca de 10.000 millones corresponden a inversión regulada y el resto a actuaciones no reguladas asociadas a la actividad comercial.
Las inversiones se destinarán principalmente a áreas terminales y campos de vuelo, tecnologías de la información y digitalización, seguridad, servicios, sostenibilidad e innovación. Según Marín, estas actuaciones responden a un exhaustivo análisis técnico de capacidad, demanda y necesidades operativas, y no a criterios de oportunidad política. “Es el ciclo inversor que necesita España para los próximos 20 o 25 años”, concluyó.
Durante su intervención, Marín destacó el peso del transporte aéreo en la economía nacional. El sector representa el 10,5% del PIB español, incluyendo el efecto catalítico del turismo, y genera dos millones de empleos totales. España es, además, el segundo país del mundo en número de turistas internacionales, con un 82% de los visitantes llegando por vía aérea, en un contexto en el que el turismo aporta alrededor del 13% del PIB.











