Una oleada de falsas amenazas de bombas contra vuelos comerciales europeos provocó en los últimos días la preocupación de pasajeros, compañías aéreas y autoridades, el despliegue de escoltas militares de emergencia, desvíos de rutas y registros en pistas de aterrizaje en varios países, entre ellos, España. Afortunadamente, no se encontraron explosivos en ninguno de los casos.
La International Air Transport Association (IATA) ha condenado estos intentos de perturbar el transporte aéreo: “Una serie de amenazas de bomba dirigidas contra vuelos en toda Europa ha provocado desvíos y perturbaciones en los últimos días”, señaló la organización en la red social X. «Condenamos estos intentos de perturbar el transporte aéreo. La seguridad es la prioridad número uno del sector y nos tomamos muy en serio todas las amenazas», indicó el vicepresidente de Operaciones y Seguridad de la asociación, Nick Careen.
Un avión de Ryanair procedente de Manchester con destino a Murcia fue recibido por vehículos de emergencia en la plataforma del aeropuerto. Se acordonó la zona mientras se evacuó a los pasajeros, quienes tuvieron que dejar su equipaje para que fuera inspeccionado por unidades especializadas en desactivación de explosivos.
Otro vuelo de Aer Lingus que cubría la ruta de Dublín a Roma tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en la base militar francesa en Évreux. Asimismo, un vuelo de Finnair de Helsinki a Roma fue escoltado en el aire por aviones de combate italianos hasta que aterrizó de forma segura.
La policía de Praga movilizó equipos especializados para registrar varios aviones que llegaban desde el Reino Unido, Grecia e Irlanda. El Ministerio de Defensa búlgaro movilizó aviones de combate MiG-29 para interceptar y escoltar tres vuelos de Ryanair procedentes de Londres, Madrid y Copenhague. El vuelo que llegaba desde Londres tuvo que ser desviado a Plovdiv.
Un vuelo de Wizz Air que se dirigía de Milán a Varsovia tuvo que desviarse durante el trayecto y aterrizar en Viena. Por otro lado, un vuelo de LOT Polish Airlines que cubría la ruta de Londres a Varsovia fue desviado al aeropuerto de Modlin, lo que obligó a cerrar temporalmente dichas instalaciones.











