La compañía estadounidense Vast continúa reforzando su papel en el emergente mercado de las estaciones espaciales comerciales. En apenas unos días, la empresa ha anunciado acuerdos estratégicos con Francia y el Reino Unido que podrían convertir a la futura estación espacial Haven-1 en escenario de algunos de los hitos más relevantes de la exploración humana en órbita durante los próximos años.
En el marco de la cumbre Choose France, impulsada por el presidente francés Emmanuel Macron, Vast anunció el establecimiento de su futura sede europea en París y la firma de un acuerdo con el Gobierno francés para desarrollar dos misiones tripuladas previstas para 2027. La primera contempla una misión privada de astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS), mientras que la segunda estará vinculada al vuelo de prueba de Haven-1, la estación espacial comercial que la compañía desarrolla actualmente y cuyo lanzamiento está previsto para ese mismo año.
Según lo acordado, y sujeto a la aprobación del Panel Multilateral de Operaciones de Tripulación de la ISS, el astronauta de la ESA Thomas Pesquet asumiría el mando de la misión privada a la estación espacial internacional. Por su parte, el astronauta de reserva de la ESA Arnaud Prost desempeñaría las funciones de ingeniero de pruebas de vuelo durante la primera misión tripulada y el vuelo de aceptación de Haven-1.
Ambas misiones tendrían una duración aproximada de dos semanas y utilizarían una nave Dragon de SpaceX lanzada mediante un cohete Falcon 9. Para Francia, el acuerdo garantiza la continuidad de su presencia en órbita terrestre baja y le permite capitalizar la experiencia acumulada durante décadas en programas de vuelos espaciales tripulados.
John McFall y la exploración espacial inclusiva
Paralelamente, Vast ha firmado un memorando de entendimiento con la Agencia Espacial del Reino Unido para estudiar la participación del astronauta británico John McFall en una futura misión a Haven-1.
De materializarse el proyecto, McFall se convertiría en la primera persona con una discapacidad física en vivir y trabajar en órbita. El astronauta, cirujano del sistema sanitario británico y antiguo atleta paralímpico, recibió el pasado año la autorización médica para participar en una misión espacial de larga duración tras formar parte del proyecto Fly! de la ESA, destinado a evaluar la integración de astronautas con discapacidades físicas en futuras misiones.
La posible misión tendría además una importante vertiente científica. McFall llevaría a cabo investigaciones relacionadas con la fisiología humana, la adaptación musculoesquelética al entorno espacial, el comportamiento de las prótesis en microgravedad y los mecanismos de movimiento y equilibrio en órbita. Los resultados podrían contribuir al desarrollo de prótesis más avanzadas y a mejorar el conocimiento de patologías como la osteoporosis o la pérdida muscular.
«Si logramos hacer realidad esta misión, no solo será un hito para los vuelos espaciales tripulados, sino también un mensaje muy poderoso sobre lo que las personas con discapacidad son capaces de conseguir», señaló McFall tras la firma del acuerdo.
Haven-1, eje de la nueva economía orbital
Los anuncios realizados por Vast reflejan la creciente relevancia que están adquiriendo las infraestructuras espaciales comerciales en la transición hacia una nueva economía en órbita terrestre baja.
Actualmente, Haven-1 se encuentra en fase de integración en las instalaciones de la compañía en Long Beach, California. Una vez lanzada, la estación está llamada a convertirse en la primera estación espacial comercial del mundo y servirá como plataforma para misiones gubernamentales, investigación científica y vuelos privados.
El consejero delegado de Vast, Max Haot, destacó que estos acuerdos refuerzan el compromiso de la compañía con el desarrollo y operación de la primera estación espacial comercial y amplían las oportunidades para la investigación, la innovación y la exploración humana.
Además de las propias misiones, los acuerdos alcanzados con Francia y el Reino Unido contemplan marcos de colaboración más amplios en investigación científica, desarrollo tecnológico, educación y fortalecimiento de los ecosistemas industriales nacionales vinculados al espacio. Con Francia asegurando dos misiones tripuladas y el Reino Unido explorando el histórico vuelo de John McFall, Haven-1 se perfila como uno de los proyectos más relevantes de la nueva generación de infraestructuras orbitales comerciales que comenzarán a operar a partir de 2027.











