Lockheed Martin ha anunciado cambios en la cúpula de su división de Aeronáutica, uno de los pilares de su actividad industrial, con la retirada de su actual presidente, Greg Ulmer, tras más de tres décadas en la compañía. A partir del 1 de junio, Orlando Sánchez Jr. asumirá la dirección de un área que genera en torno a 30.000 millones de dólares y cuenta con más de 35.000 empleados.
Ulmer cierra una trayectoria vinculada a los principales programas aeronáuticos del grupo, donde comenzó como ingeniero de ensayos en vuelo y fue ocupando distintas responsabilidades hasta liderar la cartera de Aeronáutica. Durante su etapa al frente, ha estado implicado en el desarrollo y entrega de capacidades clave para los clientes de la compañía, consolidando el peso de esta división en el ámbito de la aviación militar.
Por su parte, Sánchez llega al cargo tras dirigir Skunk Works, el centro de innovación de Lockheed Martin responsable de algunos de los sistemas más avanzados en el ámbito de defensa. Se incorporó a la compañía en 2014, después de una carrera como oficial de la Fuerza Aérea estadounidense y piloto de combate del F-22, lo que aporta una combinación de experiencia operativa y tecnológica relevante para el liderazgo de esta unidad.
Desde la dirección de la compañía, se ha destacado el papel desempeñado por Ulmer en el fortalecimiento de las capacidades de poder aéreo y su contribución a la seguridad global, así como la capacidad de liderazgo de su sucesor en un momento de evolución del sector. El relevo se produce con el objetivo de dar continuidad a la actividad y afrontar una nueva etapa marcada por la innovación y la ejecución de programas complejos.
Ulmer continuará vinculado a la empresa como asesor estratégico para facilitar la transición, mientras que Sánchez ha subrayado su intención de construir sobre la base existente y mantener el enfoque en la entrega de resultados para los clientes.
Este cambio en la dirección se produce en un contexto en el que la industria aeronáutica de defensa afronta nuevos retos tecnológicos y operativos, donde la capacidad de innovación y la gestión eficiente de grandes programas resultan determinantes para mantener la competitividad y responder a las necesidades de los operadores.











