La industria de los drones en España busca dar un paso adelante en su desarrollo con la creación de ECUAS, una nueva asociación que agrupa a fabricantes, operadores y centros de ensayo con el objetivo de impulsar la profesionalización del sector, simplificar el marco normativo y facilitar su expansión en Europa.
La iniciativa, que integra a 17 asociados de momento, surge en un contexto de crecimiento del número de operadores —más de 150.000 en 2025, según AESA—, pero también de importantes dificultades para escalar operaciones más allá de usos básicos.
La nueva organización nace, según Marta García, presidenta de la asociación, como “respuesta a una necesidad clara: la falta de una voz única que represente específicamente al sector profesional de los drones”.
“Nos encontramos con muchas barreras regulatorias y, además, no estamos del todo coordinados a nivel europeo”, explicaron durante la presentación de la asociación. Esta fragmentación, unida a la complejidad normativa, está limitando la capacidad de las empresas para crecer y competir en un mercado cada vez más exigente.
Uno de los principales retos identificados por ECUAS es precisamente la dificultad para escalar operaciones. Aunque la tecnología ha avanzado y existe una base industrial sólida, la transición hacia aplicaciones de mayor valor añadido, como la logística, la inspección de infraestructuras o la vigilancia, sigue siendo limitada. “A la hora de salir a operar, no es tan sencillo. Nos encontramos con muchas fricciones que ralentizan el proceso”, señaló García.
En este sentido, la organización pone el foco en la necesidad de avanzar hacia operaciones más complejas, especialmente aquellas que implican mayores niveles de riesgo y, por tanto, mayor potencial económico. “Las operaciones más interesantes desde el punto de vista de negocio son las que requieren volar mayores distancias o en entornos más exigentes”, explicó Antidio Vigudia, vocal de la asociación. Sin embargo, para ello es imprescindible contar tanto con aeronaves certificadas como con operadores capacitados.
Actualmente, uno de los principales cuellos de botella es la falta de aeronaves cualificadas para operar en escenarios de riesgo medio. “A día de hoy no hay ninguna aeronave en España cualificada para este nivel”, reconocieron. A esto se suma la necesidad de que los operadores obtengan certificaciones avanzadas, como la licencia LUC, que permitiría agilizar las operaciones y reducir los tiempos de autorización.
La complejidad regulatoria es otro de los grandes desafíos. Aunque Europa cuenta con un marco normativo común, su aplicación varía entre países, lo que dificulta las operaciones transfronterizas. “No todos los países interpretan la normativa de la misma manera, y eso complica la escalabilidad”, apuntó García. Por ello, ECUAS defiende una mayor armonización y simplificación de las reglas, en línea con los trabajos que está impulsando la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA).
Además, la asociación subraya la importancia de mejorar la integración del espacio aéreo, considerada una de las principales barreras para el desarrollo del sector. “Ahora mismo no hay un mecanismo claro para que drones y aeronaves tripuladas compartan el espacio de forma segura”, explicaron. Como solución, proponen avanzar en sistemas de identificación y digitalización del tráfico aéreo que permitan una gestión más eficiente.
El potencial del sector, no obstante, es significativo. Las aplicaciones de los drones abarcan desde la agricultura de precisión hasta la monitorización ambiental, la seguridad o la gestión de emergencias. En España, destacan especialmente los casos de uso en entornos rurales, como la inspección de infraestructuras lineales o la prevención de incendios forestales, donde las condiciones geográficas y de densidad poblacional ofrecen ventajas competitivas.
Pese a ello, el desarrollo del sector se enfrenta a un problema estructural que los propios actores describen como “el dilema del huevo y la gallina”: la necesidad de inversión para avanzar tecnológicamente frente a la falta de casos de negocio consolidados que justifiquen esa inversión. En este contexto, ECUAS apuesta por el papel de las administraciones públicas como “clientes lanzadores”, capaces de impulsar proyectos mediante instrumentos como la compra pública innovadora.
Con cerca de una veintena de socios, principalmente pymes especializadas, la asociación aspira a convertirse en interlocutor clave tanto a nivel nacional como europeo. Su objetivo es no solo representar al sector ante la Administración, sino también participar en foros europeos y colaborar directamente con EASA para influir en la evolución del marco regulatorio.
“España cuenta con empresas, tecnología y talento para situarse entre los países más avanzados en el ámbito de los drones, pero necesitamos un marco más ágil, homogéneo y predecible”, afirmó la presidenta de ECUAS. En su opinión, la clave estará en reducir las fricciones actuales y facilitar que las compañías puedan operar en Europa con mayor facilidad.





