El presidente de los EEUU, Donald J. Trump, firmó este miércoles una Orden Ejecutiva (OE) para simplificar las regulaciones y fomentar una industria espacial comercial competitiva, garantizando que EEUU mantenga su papel de liderazgo en el uso comercial del espacio.
La Orden ordena al secretario de Transporte y administrador interino de la Nasa, Sean Duffy, que, en consulta con el presidente del Consejo de Calidad Ambiental, elimine o agilice las revisiones ambientales para las licencias y permisos de lanzamiento y reingreso.
También ordena al secretario de Transporte revisar los requisitos reglamentarios para eliminar reglas obsoletas, redundantes o excesivamente restrictivas para los vehículos de lanzamiento y reingreso.
La Orden instruye al secretario de Comercio, en coordinación con el secretario de Defensa, el secretario de Transporte y administrador de la Nasa a evaluar el cumplimiento estatal con la Ley de Gestión de la Zona Costera (CZMA) y si los estados están obstaculizando el desarrollo de infraestructura de puertos espaciales bajo la CZMA, o imponiendo de otro modo limitaciones al desarrollo de puertos espaciales que son incompatibles con la ley federal.
Ordena al secretario de Defensa, al secretario de Transporte y administrador de la Nasa alinear sus procesos de revisión para eliminar regulaciones duplicadas y acelerar el desarrollo de puertos espaciales.
La Orden exige la creación de un proceso simplificado para autorizar nuevas actividades espaciales (misiones que no están regidas de manera clara o directa por los marcos regulatorios existentes) con el objetivo de posibilitar la competitividad y superioridad espacial estadounidense en nuevas industrias basadas en el espacio.
La Orden establece un puesto dedicado en el Departamento de Transporte para asesorar sobre el fomento de la innovación y la desregulación en la industria espacial comercial, y ordena el nombramiento de un Administrador Asociado para el Transporte Espacial Comercial dentro de la Administración Federal de Aviación para impulsar la reforma regulatoria.
“Es imperativo que las nuevas industrias basadas en el espacio, las capacidades de exploración espacial y los sistemas de defensa de vanguardia sean desarrollados en EEUU y no por nuestros adversarios”, asegura el presidente de EEUU.
La industria espacial comercial impulsa el crecimiento económico, apoya la tecnología de vanguardia y promueve los objetivos federales de exploración espacial.
Los procesos ineficientes de permisos desalientan la inversión y la innovación, lo que limita la capacidad de las empresas estadounidenses para liderar los mercados espaciales globales. La excesiva complejidad de las regulaciones ambientales y de licencias y permisos ralentiza los lanzamientos espaciales comerciales y el desarrollo de infraestructura, y beneficia a las empresas establecidas (que pueden asumir los gastos del cumplimiento normativo) frente a los nuevos participantes en el mercado (que no pueden).
Los vuelos espaciales afectados no son sólo los vuelos espaciales humanos; este régimen regulatorio obstaculiza el desarrollo de satélites, de tecnología aeroespacial y de defensa y de actividades de manufactura y producción realizadas en el espacio, y desalienta el desarrollo de otras industrias basadas en el espacio.
EEUU corre el riesgo de perder su ventaja competitiva en estas industrias (y los beneficios de las tecnologías desarrolladas en conexión con ellas) si las barreras regulatorias impiden la rápida innovación y expansión en el sector espacial.
“Hacer que el liderazgo estadounidense en el espacio vuelva a ser grande”: el presidente Trump está aprovechando las acciones transformadoras de su primer mandato en la industria espacial para mantener el liderazgo de Estados Unidos en el espacio. Trump encabezó la creación de la Fuerza Espacial, la primera nueva rama de las Fuerzas Armadas desde la creación de la Fuerza Aérea hace más de 70 años.
La Fuerza Espacial es fundamental para preparar al Departamento de Defensa para las cambiantes condiciones de combate y ampliar nuestras capacidades.
El presidente Trump publicó siete directivas de política espacial que instruyen a la Nasa a regresar astronautas estadounidenses a la Luna, reformar el marco regulatorio espacial comercial de nuestra nación, establecer principios de ciberseguridad para los sistemas espaciales y mucho más.
En 2020, por primera vez en la historia, una empresa comercial envió seres humanos a la órbita como parte del programa de tripulación comercial de la Nasa.
En sus primeros comentarios de su segundo mandato, el presidente Trump prometió enviar astronautas a Marte.
Esta es la última acción desregulatoria que el presidente Trump ha autorizado, basándose en la reforma de la NEPA, la eliminación de los onerosos requisitos de DEI y otras reglas complicadas que aumentan el costo de operar negocios que benefician a los estadounidenses.











