El presidente de EEUU, Donald Trump, se ha manifestado contrario a la fusión de las aerolíneas United Airlines y American Airlines, que le propuso el pasado 25 de febrero el CEO de United, Scott Kirby.
En declaraciones a la CNBC, Trump se pronunció este martes sobre la industria aérea norteamericana y reconoció que la aerolínea Spirit “está en problemas y me encantaría que alguien comprara Spirit. Son 14.000 empleos”. Y añadió de inmediato que «American, está bien, y United lo está haciendo muy bien… No me gusta que se fusionen.»
Como informó este diario, la fusión entre dos de las mayores aerolíneas estadounidenses podría representar la mayor consolidación del sector en más de una década. Pero American se opuso a esta fusión y a las posibles conversaciones sobre la misma: “Si bien pueden ser necesarios cambios en el mercado aéreo en general, una fusión con United sería perjudicial para la competencia y para los consumidores, y por lo tanto, incompatible con nuestra interpretación de la filosofía de la Administración respecto a la industria y los principios de la legislación antimonopolio. Nuestro enfoque seguirá centrado en la ejecución de nuestros objetivos estratégicos y en posicionar a American para el éxito a largo plazo”, señaló American Airlines en un comunicado.
La aerolínea, tras agradecer “el liderazgo y el firme apoyo del presidente Trump, el secretario de Transportes, Sean Duffy, y muchos otros líderes de la Administración que han demostrado experiencia y un compromiso constante para seguir mejorando la mejor industria de la aviación del mundo”, concluyó que “esperamos seguir colaborando con la Administración en las medidas que adopte para fortalecer el sector aéreo en general”.
El CEO de United Airlines, en su propuesta de fusión en la Casa Blanca argumentó que una aerolínea combinada podría competir mejor a nivel internacional, donde los operadores extranjeros controlan la mayoría de la capacidad de asientos de larga distancia desde y hacia EEUU, a pesar de que la mayoría de los pasajeros son ciudadanos estadounidenses. Ahora, con dos meses de retraso, Trump le ha dado su respuesta: “No me gusta que se fusionen”.










