El pasado viernes, una semana después de su lanzamiento, el satélite Sentinel-2C de Copernicus comenzó a enviar imágenes de nuestro planeta. Una de sus primeras imágenes muestra Lighthouse Reef, un atolón de la barrera de coral de Belice en el mar Caribe. Hogar del Gran Agujero Azul, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Lighthouse Reef es un destino popular para practicar esnórquel y buceo gracias a sus aguas cristalinas y su diversa vida marina.
Con la incorporación de Sentinel-2C a la familia Sentinel de Copernicus, se aseguran de que Copernicus siga proporcionando datos clave que satisfagan las necesidades de la comunidad de usuarios y respalden una amplia gama de aplicaciones en los próximos años.
Durante la última década, los satélites Sentinel de Copernicus han proporcionado datos de observación de la Tierra precisos, oportunos y de fácil acceso a usuarios de todo el mundo. Estos datos han respaldado avances en áreas como la vigilancia terrestre y costera, los servicios de emergencia y rescate, la investigación sobre el cambio climático y la agricultura sostenible.
Para garantizar el acceso continuo a los datos y servicios de observación de la Tierra gratuitos para los usuarios públicos y privados, la Comisión Europea, con el apoyo de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha lanzado otro satélite Sentinel de Copernicus: Sentinel-2C. Este nuevo satélite se lanzó con éxito el pasado día 5 desde el Puerto Espacial Europeo en la Guayana Francesa a bordo de un cohete Vega, operado por Arianespace, y se colocó en órbita de forma segura.
Hasta la semana pasada, la misión del satélite Sentinel-2 se basaba en una constelación de dos satélites idénticos, Sentinel-2A, lanzado en 2015, y Sentinel-2B, lanzado en 2017. Vuelan en la misma órbita, pero están posicionados a 180° de distancia para optimizar la cobertura y el tiempo de revisita.
Estos dos satélites Sentinel-2 han mejorado drásticamente las capacidades de observación de la Tierra para monitorizar los cambios ambientales, el uso de la tierra y los efectos del cambio climático a escala global. Con un ancho de franja de 290 kilómetros y el poderoso instrumento multiespectral (MSI) a bordo de cada satélite, Sentinel-2 adquiere imágenes de la superficie de la Tierra con una precisión notable y un tiempo de revisión de cinco días cuando ambos satélites trabajan en tándem.
El MSI captura imágenes en 13 bandas espectrales, incluidas cuatro bandas con una resolución de 10 metros, seis bandas con una resolución de 20 metros y tres bandas con una resolución de 60 metros. Esta amplia gama de bandas espectrales, desde el visible y el infrarrojo cercano hasta el infrarrojo de onda corta, permite una monitorización terrestre de alta precisión. Estas imágenes satelitales de alta resolución están ayudando a los responsables de las políticas y a los científicos a monitorizar el uso de la tierra, rastrear el cambio ambiental y las consecuencias del cambio climático y apoyar la gestión sostenible de los recursos.
Con el exitoso lanzamiento de Sentinel-2C, la ESA garantiza que Copernicus continúe brindando datos esenciales, satisfaciendo las necesidades de la comunidad de usuarios y respaldando una amplia gama de aplicaciones en los próximos años.











