Boeing deberá pagar a Embraer 150 millones de dólares brutos por su decisión de abandonar las negociaciones para el acuerdo de una ‘joint venture’ de aviación comercial en 2020, informó el fabricante brasileño de aviones. El acuerdo marca la finalización de un largo proceso de arbitraje que comenzó después de que la compañía estadounidense abortó un acuerdo de 4.200 millones de dólares para comprar las operaciones de fabricación de aviones comerciales de Embraer en plena pandemia del Covid-19.
Boeing acusó entonces a Embraer de incumplir las condiciones para cerrar la transacción, de la que se informó por primera vez en 2018, pero Embraer dijo que Boeing la había torpedeado por problemas financieros más amplios, lo que desencadenó el arbitraje.
Embraer dijo, en una presentación al regulador de valores, que después del arbitraje se cerró un acuerdo. Boeing confirmó en otro comunicado que se había alcanzado el acuerdo, pero no mencionó el importe. «Estamos satisfechos de haber concluido el proceso de arbitraje con Embraer», dijo. «En términos más generales, estamos orgullosos de nuestros más de 90 años de asociación con Brasil y esperamos seguir contribuyendo a la industria aeroespacial en Brasil», concluyó Boeing.
Boeing Brasil–Commercial fue una propuesta, pero fallida, empresa conjunta entre Boeing y Embraer para diseñar, construir y vender aviones comerciales en todo el mundo. La asociación se estableció en febrero de 2019, después de que Boeing acordara comprar una participación del 80% en la división de aviones comerciales de Embraer. El acuerdo fue aprobado por los accionistas de Embraer y se esperaba que se cerrara en junio de 2020 en espera de las revisiones antimonopolio, pero en abril de 2020 Boeing rescindió el acuerdo de empresa conjunta debido al impacto de la pandemia de coronavirus de 2019-20 en la aviación y la incertidumbre del mercado.
Embraer alega que el impacto financiero de las paradas en tierra del Boeing 737 MAX contribuyó a la desaparición del acuerdo, mientras que otros alegan que las consideraciones laborales y políticas de EEUU jugaron un papel decisivo en la frustrada operación.











