“American Airlines no participa ni tiene interés en ninguna conversación sobre una fusión con United Airlines”, ha declarado el pasado viernes aquella compañía en un comunicado oponiéndose a la iniciativa que el CEO de United planteó al presidente de EEUU, Donald Trump, como informó este diario.
Según se supo la pasada semana, el CEO de United, Scott Kirby, planteó la idea durante una reunión en la Casa Blanca el pasado 25 de febrero, centrada originalmente en el futuro del aeropuerto de Dulles en Washington. Una fusión entre dos de las mayores aerolíneas estadounidenses podría representar la mayor consolidación del sector en más de una década.
Ahora, en su comunicado, American Airlines se muestra contundente: “Si bien pueden ser necesarios cambios en el mercado aéreo en general, una fusión con United sería perjudicial para la competencia y para los consumidores, y por lo tanto, incompatible con nuestra interpretación de la filosofía de la Administración respecto a la industria y los principios de la legislación antimonopolio. Nuestro enfoque seguirá centrado en la ejecución de nuestros objetivos estratégicos y en posicionar a American para el éxito a largo plazo”, ha señalado la compañía.
La aerolínea, tras agradecer “el liderazgo y el firme apoyo del presidente Trump, el secretario de Transportes, Sean Duffy, y muchos otros líderes de la Administración que han demostrado experiencia y un compromiso constante para seguir mejorando la mejor industria de la aviación del mundo”, concluye: “esperamos seguir colaborando con la Administración en las medidas que adopte para fortalecer el sector aéreo en general”.











