La misión Celeste, impulsada por la Agencia Espacial Europea (ESA), se prepara para dar un nuevo paso en el desarrollo de tecnologías de navegación por satélite con el lanzamiento de sus dos primeros demostradores en órbita. Celeste IOD-1, desarrollado por GMV y Alén Space en el marco del programa Celeste In‑Orbit Demonstrator (IOD), ha llegado al complejo de lanzamiento 1 de Rocket Lab en Māhia, Nueva Zelanda, y se prepara ahora para entrar en la fase final de las operaciones de la campaña de lanzamiento de cara a su despegue previsto a partir del 24 de marzo de 2026, en una ventana aún por confirmar.
Esta primera misión incluirá los satélites demostradores IOD-1 e IOD-2, que permitirán iniciar la fase de demostración tecnológica en órbita. Celeste es el programa estratégico de la ESA para añadir una capa de navegación en la órbita terrestre baja (LEO) que complemente a Galileo y EGNOS, con el objetivo de mejorar la precisión, resiliencia y seguridad de los servicios de posicionamiento, navegación y sincronización de tiempo (PNT) en Europa. El demostrador en órbita (IOD) es el primer hito del programa y permitirá validar en vuelo tecnologías clave de LEO-PNT antes de su posible despliegue operativo en el futuro.
La fase Celeste IOD se está llevando a cabo en paralelo por dos consorcios europeos y comprenderá un total de 11 satélites más uno de reserva. Como uno de los contratistas principales, GMV es responsable de la misión completa de extremo a extremo, incluida la definición y el diseño del sistema, los segmentos espacial y terreno, el segmento de usuario y las operaciones, para seis de los satélites demostradores.
La primera fase de demostración en órbita contempla la puesta en servicio de dos satélites iniciales, IOD-1 e IOD-2, acompañados de unidades de reserva. Estos satélites operarán en una órbita cuasi polar a aproximadamente 510 kilómetros de altitud y transmitirán señales de posicionamiento, navegación y temporización (PNT) en bandas L y S.
Además de la validación de tecnologías críticas, estos primeros demostradores permitirán realizar experimentos específicos con un solo satélite, reduciendo riesgos antes de avanzar hacia configuraciones más complejas. Entre las tecnologías que se evaluarán figura un reloj atómico miniaturizado integrado en uno de los satélites.
La fase posterior del programa contempla el despliegue de un conjunto más amplio de demostradores avanzados, con ocho satélites adicionales distribuidos en dos grupos de cuatro. Estos vehículos operarán a unos 560 kilómetros de altitud y permitirán realizar experimentos con múltiples satélites simultáneamente, un paso esencial para demostrar servicios de navegación completos.
En esta segunda fase, las plataformas incluirán satélites microsatélite de aproximadamente 100 kilogramos, así como CubeSats de 12 y 16 unidades. Las configuraciones permitirán transmitir señales en múltiples bandas —incluidas L, S, C y UHF— y probar comunicaciones bidireccionales.
El programa Celeste moviliza a varios actores de la industria espacial europea responsables de diferentes segmentos del sistema. Entre ellos figuran empresas como OHB, encargada de la plataforma y la carga útil de uno de los microsatélites de demostración, y Alén Space, responsable de una plataforma CubeSat de 12 unidades.
Asimismo, GMV participa en el desarrollo de cargas útiles para algunos de los satélites de demostración, mientras que Thales Alenia Space asume el papel de contratista principal en otra de las plataformas microsatélite. Por su parte, Deimos Space se encarga de una de las plataformas y GomSpace participa en el desarrollo de otra plataforma CubeSat.
El presupuesto de la fase inicial para la misión Celeste, para la constelación de 11 satélites cuya vida útil está entre cinco y siete años, es de 200 millones de euros. Para la segunda fase, la inversión está prevista incrementarse hasta los 500 millones de euros.
Listo para volar
Tras completar con éxito su campaña de ensayos y validación, Celeste IOD-1 fue declarado oficialmente listo para el vuelo y salió de las instalaciones de GMV el pasado 8 de febrero. Tras un cuidadoso proceso de embalaje bajo estrictas condiciones ambientales y de limpieza, el satélite fue asegurado dentro de su contenedor de transporte específico para garantizar la integridad estructural, la estabilidad térmica y el control de la contaminación durante el tránsito.
Posteriormente, el satélite se trasladó a Alemania para llevar a cabo actividades de integración para el lanzamiento en las instalaciones de Exolaunch antes de ser enviada al complejo de lanzamiento de Rocket Lab en Māhia, Nueva Zelanda, donde llegó el 23 de febrero.
En las próximas semanas, los dos satélites IOD-1 y IOD-2 que componen la misión Celeste In-Orbit Demonstrator se someterán a las operaciones finales de la campaña de lanzamiento, incluidas las inspecciones tras el transporte, las verificaciones funcionales, la preparación de las baterías y los procedimientos finales de integración y acoplamiento antes del encapsulado y el despegue a bordo de un vehículo Electron de Rocket Lab.
Una vez en órbita, Celeste comenzará con dos satélites demostradores, IOD-1 e IOD-2, para asegurar las asignaciones de frecuencia registradas y probar señales de navegación representativas hasta finales de año. La misión demostrará la determinación autónoma y precisa de la órbita sin depender de infraestructura terrestre, así como señales de radionavegación más potentes en las bandas L y S desde la órbita terrestre baja.







Estupenda iniciativa, ojalá fructifique -particularmente por Alén Space-. ¡Suerte en el lanzamiento!