El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron decidieron abandonar el proyecto para desarrollar y construir el Sistema Aéreo de Combate del Futuro (FCAS), en el que también participaba España, según supo la agencia Reuters de fuentes oficiales alemanas.
Los líderes de Francia y Alemania, que acordaron desechar el proyecto del avión de combate europeo, debatieron sobre el problemático proyecto al margen de la cumbre UE-Balcanes Occidentales celebrada en Montenegro la semana pasada y concluyeron que no existía ninguna posibilidad de superar los meses de estancamiento.
El periódico alemán «Handelsblatt», citando fuentes gubernamentales, informó también que el canciller alemán comunicó al presidente francés que el proyecto de desarrollo y construcción del avión conjunto no seguiría adelante. El hecho de no haber llegado a un acuerdo sobre el proyecto de 100.000 millones de euros pone de manifiesto las dificultades a las que se ha enfrentado Europa para reconstruir su capacidad militar tras décadas de falta de inversión.
El proyecto, que se centra en un avión de combate principal apoyado por drones y conectado mediante una «nube de combate» clasificada, había estado en entredicho durante meses, ya que ambas partes habían estado enfrascadas en disputas sobre las especificaciones y el control.
Macron y Merz habían intentado durante meses salvar el proyecto y superar las diferencias entre los principales socios de la industria: el grupo aeroespacial europeo Airbus, que representa a Alemania y España, y la francesa Dassault Aviation. Además de las disputas sobre el control y las especificaciones tecnológicas, ambas partes tenían requisitos muy diferentes para la aeronave.
A pesar de que, como informó este diario hace tres semanas, el CEO del grupo aeroespacial europeo Airbus, Guillaume Faury, aseguró que mantenía su optimismo respecto al marco de sistemas conectados que se está desarrollando para el proyecto FCAS, Merz ha cuestionado abiertamente si el desarrollo de un avión de combate tripulado de sexta generación seguía teniendo sentido para la fuerza aérea de su país, y ha dicho que Alemania no necesita un avión con capacidad nuclear que pueda aterrizar en un portaaviones.
Los intentos de mediación durante los meses pasados no llegaron a un acuerdo. Incluso se dijo que existían dos versiones diferentes sobre el resultado. Como informó este diario a finales del pasado mayo, se daba como probable que el proyecto quedara descartado en unas semanas. Esta salida ha quedado decidida en estos días.









