Durante la última prueba efectuada el pasado jueves previa al lanzamiento de la misión Artemisa II, los ingenieros de la Nasa detectaron un problema con el equipo de apoyo en tierra que redujo el flujo de hidrógeno líquido al cohete.
“Como parte de una prueba sólida del vehículo de antes del vuelo, los ingenieros de la Nasa están revisando los datos después de una prueba de confianza del 12 febrero, en la que los operadores llenaron parcialmente el tanque de hidrógeno líquido de la etapa central del SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) para evaluar los sellos recientemente reemplazados en un área utilizada para llenar el cohete con propulsor”, informó la Nasa.
“Durante la prueba, los equipos detectaron un problema con el equipo de apoyo en tierra que redujo el flujo de hidrógeno líquido al cohete. Los equipos pudieron ganar confianza en varios objetivos clave de la prueba, y se obtuvieron datos en las interfaces de la etapa central, tomados al mismo tiempo que se detectó una fuga durante el ensayo general previo. Los ingenieros purgarán la línea durante el fin de semana para garantizar las condiciones ambientales adecuadas e inspeccionarán el equipo de apoyo en tierra antes de reemplazar un filtro que se sospecha es la causa de la reducción del flujo”, añadió la agencia.
“Los ingenieros examinarán los hallazgos antes de fijar un plazo para la siguiente prueba, un segundo ensayo general con agua este mes. Marzo sigue siendo la ventana de lanzamiento potencial más temprana para Artemisa II”, concluyó la Nasa.











