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Situación actual de la seguridad en el transporte aéreo
Martes 19-4-2016

El pasado día 15 tuve la suerte de participar en un interesantísimo debate en la sede de las Instituciones Europeas en Madrid sobre Terrorismo y Seguridad.

Como supongo que tanto la representación del Parlamento como los medios allí presentes darán cumplida cuenta de lo tratado en las jornadas, yo quisiera sólo hablar de la parte que nos afecta directamente, la seguridad aeroportuaria.

La razón por la que me decido a escribir esta reflexión es porque creo que, si no se responde con cabeza, la situación por la que está pasando la seguridad en general en Europa a raíz de los atentados de París y sobre todo de los de Bruselas, donde una de las instalaciones atacadas fue el aeropuerto de Zaventem, podría tener consecuencias muy negativas sobre la operación de los aeropuertos europeos.

Antes de ir a la situación actual, veamos un poco la historia de la Seguridad Aeroportuaria (AVSEC) en Europa:

La UE asumió responsabilidades en materia de seguridad aeroportuaria a raíz de los atentados del 11S.

Antes de esa fecha la normativa internacional en la materia la emitían los organismos internacionales de Aviación Civil, principalmente la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI y la Conferencia Europea de Aviación Civil, CEAC.

La incorporación de las instituciones europeas al tema le otorgó a las normas que publicaban los organismos de Aviación Civil mucho más peso y por tanto obligó a los Estados a su estricto cumplimiento, cosa que anteriormente no sucedía.

De esta forma se pudo crear un espacio común europeo de seguridad que facilitó la aplicación del concepto One Stop Security que permite no tener que repetir en los aeropuertos incluidos en el área de seguridad común las medidas de seguridad aplicadas en el comienzo del viaje y mezclar flujos de entrada y salida de vuelos de dentro de la zona.

Durante todos estos años la UE ha publicado un extenso catálogo de reglamentos que incluyen la normativa europea de seguridad aeroportuaria al completo y además un detallado programa de control de calidad fijando las inspecciones y controles que hay que hacer para comprobar que todos los aeropuertos cumplen estrictamente con las normas y así poder seguir fiándose unos de otros.

Las normas fijan desde la formación que deben tener las personas que trabajan en el aeropuerto en todos sus niveles, pasando por las especificaciones de los equipos utilizados en seguridad hasta  por supuesto los procedimientos de acceso a zonas restringidas, etc…

Estas normas han permitido asegurar que los aeropuertos europeos de forma conjunta están al más alto nivel de seguridad en el mundo y sus criterios han servido de ejemplo para otros.

Sin embargo la situación en la que estamos y los nuevos riesgos, especialmente por el perfil suicida de los terroristas y lo indiscriminado de sus acciones, a los que nos enfrentamos nos obliga a analizar de nuevo  la necesidad de incorporar otras medidas y no sólo estrictamente de seguridad sino además en otros campos.

Si revisamos los atentados que se han producido en los últimos tiempos, sin desaparecer el peligro anterior, parece que ahora el riesgo ha cambiado y puede estar más en los trabajadores (atentado Metrojet, octubre 2015), que por su baja cualificación y salario pueden ser fácilmente objeto de radicalización por los grupos yihadistas, valga como ejemplo lo que dice IATA en sus documentos, el mismo trabajo de handling de una aeronave que antes lo hacían 15 personas ahora lo hacen 150.

El por qué de esta diferencia hay que encontrarlo en los turnos, las suplencias, los becarios. Vamos, el trabajo por dos horas.

Esa gran cantidad de personas que trabajan durante un breve tiempo deberían tener la misma formación y motivación que tenían las que trabajaban 8 horas 365 días al año (menos vacaciones y fiestas, por supuesto) porque en muchos casos prestan su servicio en áreas críticas del aeropuerto pero no siempre es así.

Además de los grupos de riesgo, el otro cambio importante es el de la zona en el que se produjo el ataque a Zaventem; fue en zona pública de libre acceso a la que para acceder no hay que pasar ningún control.

La pregunta es ¿deben desplazarse los controles y declarar toda la instalación aeroportuaria zona restringida a la que solo puedan acceder los trabajadores y los pasajeros como ya se está pidiendo en algunos medios?

Creo que sólo debería ser así en casos muy específicos y durante el tiempo que dure la situación de excepcionalidad porque si no, empezamos a darle la victoria a los terroristas, afectando gravemente al sistema ya que los aeropuertos reducirán sus ingresos comerciales, trasladando estos a las compañías que subirán el precio de los billetes, etc, etc…

Una buena medida mitigadora del riesgo en la zona pública sería un refuerzo de los CCTV tanto en los medios técnicos como en la formación de los operadores en materia de comportamiento humano que permita controlar mejor los movimientos de las personas y especialmente de los sospechosos podría ayudar en estas zonas; no se olvide que la imagen de los terroristas aparece en las cámaras del aeropuerto.

Entonces ¿qué es lo que no hay que hacer? ¿Nos cruzamos de brazos y esperamos que no pase nada? Por supuesto, NO. Esa no es la solución. Hay que añadir a las medidas de seguridad más información, más inteligencia. Más, mucha más coordinación entre Estados; la UE debe ser también un espacio común en esas áreas como lo es en las medidas y procedimientos de seguridad.

El Registro de Nombres de Pasajeeros (PNR), que fue aprobado el pasado día 14, debe entrar en vigor ya y con una base de datos común no 28 bases nacionales.

Finalmente y como está de muy candente actualidad, sobre el PNR me gustaría añadir un comentario, parece que en Europa existe un debate entre norte y sur y no sólo en materia económica, sino también entre los que hemos sufrido el terrorismo y los que no lo han sufrido. Los españoles no tenemos ningún problema cuando en un hotel, en una página web de una compañía aérea para reservar un billete se nos pide el DNI, pero parece que a otros sí y por eso está resultando tan difícil la implantación de un PNR común.

No debería ser ningún problema que compañías aéreas y agencias de viaje hicieran lo que hacen los hoteles enviar datos de los que reservan los billetes a un centro común donde se almacenaran.

Por supuesto nada de esto debe hacerse yendo contra las libertades y los derechos individuales de los ciudadanos pero creo que los españoles hemos demostrado que se puede luchar contra el terrorismo sin hacerlo y que si alguien considera que dar sus datos para un viaje va contra su intimidad que piense que mucho más va contra ella tener que hacer más y más controles con más y más registros incluyendo máquinas que casi te desnudan. Pero, y sobre todo, lo que va contra la intimidad y los derechos es vivir sin libertad pensando que el terrorista puede estar viajando contigo y nadie lo ha detectado.

José Sanz Dodero

Ingeniero Aeronáutico, experto en Seguridad Aeroportuaria

 

 

 

 




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