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Demasiados problemas con el Dreamliner

01/11/2013

El año que ahora se aproxima a su fin no ha sido de ensueño precisamente para el constructor aeronáutico norteamericano del Dreamliner y, de forma especial, para los responsables del programa 787, que más que un sueño, como alude su nombre,  se ha convertido en una pesadilla.

Se inició el ejercicio con los problemas de sus baterías de iones de litio y viene a concluir con el hecho histórico de que el mercado japonés acabe con la hegemonía -casi exclusividad- de Boeing, pasándose al principal competidor del hasta ahora su proveedor aeronáutico habitual.  

En efecto, el encargo a Airbus  por parte de JAL de 31 aviones en firme con opción por otros 25 del modelo A350XWB, el más directo rival del B787 Dreamliner de Boeing, a juicio de muchos observadores tiene que ver con los problemas registrados en el avión norteamericano  durante el presente año. La aerolínea japonesa JAL tuvo que inmovilizar su flota de 7 aviones B787 a mediados del pasado mes de enero y otro tanto tuvo que hacer la otra compañía aérea nipona con sus 17 aviones Dreamliner. JAL estimó la pérdida de ingresos por la paralización de sus aviones B787 desde mediados de enero hasta el 31 de mayo en unos 47 millones de euros.

Programado con el objetivo de proporcionar el mayor ahorro de consumo de combustible del mercado y, consecuentemente, las emisiones de CO2, gracias a su diseño, materiales y tecnologías utilizados, el Dreamliner no ha ahorrado preocupaciones y dolores de cabeza a sus máximos responsables.  Fue ideado a comienzos del siglo, tras el duro revés que el mercado global de la aviación sufrió a raíz de los atentados del 11-S y el incremento de los precios del combustible, para convertirse en el primer avión de pasajeros construido en materiales compuestos que se produciría en serie, por lo que las compañías aéreas empezaron a enfocar su predilección hacia la eficiencia más que a la velocidad. Este giro del mercado hizo que Boeing se orientase hacia un bimotor del tamaño medio más que hacia las aeronaves de gran tamaño como el 747.

El 787 es el primer nuevo modelo de la empresa en más de una década,  una enorme apuesta comercial para Boeing, cuyos pedidos representan ingresos por 144.000 millones de dólares. Es un sistema extraordinariamente complejo, un puzle con infinidad de piezas construidas en múltiples puntos del globo por infinidad de personas en numerosas empresas de distintos puntos del globo que ha de ensamblarse y ajustarse exactamente con el objetivo prioritario y fundamental de la seguridad de los pasajeros.

El 26 de abril de 2004, la aerolínea japonesa  ANA se convirtió en el cliente de lanzamiento del Dreamliner, con el anuncio de un pedido en firme por un total de 50 unidades, con una previsión de que las entregas empezarían a finales del año 2008. El 787 se presentó al público en julio de 2007, con el anuncio oficial del primer vuelo previsto para un mes más tarde. Pero los retrasos se fueron acumulando y hasta cinco veces hubo que aplazar el vuelo original que no tuvo lugar hasta el 19 de diciembre de 2009. Luego sobrevinieron problemas de carácter laboral en una de las factorías norteamericanas de Boeing. Y así hasta el 25 de septiembre de 2011, en que fue entregado a ANA el primero de los 787 de serie.

Al menos cuatro aviones de este modelo tuvieron problemas con el sistema eléctrico durante el primer año de servicio del Dreamliner. En diciembre de 2012, el director ejecutivo de Boeing, James McNerney, dijo que los problemas no eran mayores a los encontrados en la puesta en servicio de otros modelos, como el 777. El 25 de noviembre de 2012, se supo que la compañía Air India solicitado el traslado de un equipo de ingenieros de Boeing a ese país para solventar problemas en sus aviones. Al comienzo del año en curso, una batería se recalentó y prendió fuego en un 787-8 operado por JAL  en el Aeropuerto Internacional Logan. Otro 787-8 también de JAL tuvo una fuga de combustible. La compañía  United Airlines informó de un problema con el cableado en uno de sus seis 787, concretamente en la misma zona donde se quemó la batería del avión de JAL. Otro 787 sufrió otro incidente cuando una de las ventanillas de la cabina se resquebrajó y posteriormente se encontró que el motor también tenía fugas de combustible.

Durante casi tres meses las autoridades aeronáuticas de todo el mundo decretaron la inmovilización de todos los Dreamliner hasta encontrar una solución a los problemas de las baterías de litio.  Desde entonces, diversos han sido los incidentes ocurridos con aviones 787 como el del desprendimiento de una plancha del revestimiento del fuselaje de un avión de Air India.

Ya han pasado más de seis años desde su presentación en público, desde entonces, el avión ecoeficiente, por el que merece la pena seguir trabajando, ha registrado muchos reveses  que frenan su utilización masiva. Son demasiados contratiempos para el Dreamliner, demasiados problemas para Boeing y para los pasajeros.

 

 

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